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Por Néstor Cruz Tijerina

Perro que corre es un perro feliz. Los perros no están hechos para vivir todo el día encerrados en casa. Como los humanos, engordan, se enferman, deprimen y mueren prematuramente si no hacen ejercicio. Ellos más, por su naturaleza animal.

Por eso, cada vez más personas en todo el mundo practicamos el Canicross. Un deporte que soluciona dos problemas: La necesidad que tenemos de hacer ejercicio y crear vínculos con nuestras mascotas, quienes tienen derecho al esparcimiento y la salud.

Pero no todos los perros están diseñados para ser grandes atletas y correr largas distancias. Se estima que los perros de razas pequeñas con hocico y nariz chata, no deben hacer tanto ejercicio por la dificultad que tienen para respirar por su diseño.

En cambio, razas destinadas a la cacería, el pastoreo o el trabajo físico, deben necesariamente correr muchos kilómetros para saciar su energía natural. Personalmente, me da mucha tristeza ver a huskies, pastores alemanes, labradores o goldens, que son los que están más de moda, encerrados todo el día en pequeños patios y, si bien les va, salir sólo en fin de semana a dar un paseo.

Se entiende que la vida cotidiana de las personas es ajetreada y que el tiempo que queda se dedica a la familia, o a cualquier otra cosa de esparcimiento. Por eso creo que si se va a adoptar a una mascota, y más de características activas, tiene que tomarse en cuenta que son un compromiso más. Tanto como los hijos, la esposa, el trabajo.

Correr con perro definitivamente no es para todos, pero sí es un buen pretexto para mejorar nuestra salud y motivación también.

¿Cómo se empieza?

Primordialmente cuando los perros son cachorros. Hay que acostumbrarlos a seguirte. Trotar un poco para que te alcancen y así, solito y con el paso del tiempo, tendremos un futuro atleta canino. Primero un kilómetro, luego 5, después 10 y por qué no, un maratón: Eso si tú tienes la capacidad, porque un perro entrenado y motivado corre eso y mucho más.

Algo muy importante es siempre correr con el perro amarrado a una correa y con un arnés especial para tiro. No es correcto que vayan del cuello mientras corren; afecta su respiración y la eficiencia del ejercicio.

Como nosotros, el perro deportista tiene que entrenar y tener una alimentación adecuada. Son importantes las revisiones periódicas del veterinario, sobre todo para revisar la salud de sus almohadillas de las patas; pero por experiencia, un perro deportista se enferma mucho menos que uno sedentario.

¿Y qué pasa cuando ya tienes una conexión perfecta con tu perro corredor? Te vuelves uno con él. Su energía y motivación por correr todos los días, se te contagia. Mejora su vida, pero también la tuya.

No tienes que ser una persona que considera a los perros hijos, ni el más activista de las causas animales. Un perro con el que logras el binomio perfecto, se convierte en una extensión de ti, en un amigo, en familia. Ambos depositan su confianza en el otro, y saben lo que quiere el otro con un simple movimiento o palabra: Si hay que girar a un lado, detenerse, brincar, acelerar o parar.

Correr con perro de forma recreativa es algo hermoso. Y hacerlo de manera competitiva, es muy excitante y divertido. Afortunadamente, en Ensenada existen dos seriales atléticos que en este 2025 incluyeron categoría de corredores con mascota. Y desde esta primera edición, han surgido grandes atletas con perros muy fuertes, que han dado buenas y sanas competencias. Así que si quieres jugar con tu perro a las carreras, aquí también ya puedes hacerlo. Pero para eso, sería muy bueno que empieces a entrenar desde ya. Comienza por caminar con él, y a medida que vayan agarrando condición, corran.

Un poco de historia.

Desde tiempos antiguos, cuando los pueblos del norte dependían de los perros para desplazarse sobre la nieve, nació una relación que iba mucho más allá del trabajo. En esas largas travesías, humanos y canes aprendieron a confiar el uno en el otro, a moverse como un solo equipo. Cuando el verano llegaba y la nieve desaparecía, los “mushers” seguían entrenando a sus perros corriendo junto a ellos. Aquella rutina sencilla, casi instintiva, se transformó décadas más tarde en Europa en un nuevo deporte: El canicross, una forma de correr donde el atleta y su perro avanzan unidos por la misma cuerda… Y por la misma energía.

Con el tiempo, la idea de moverse en pareja inspiró a muchos otros deportes. Algunos conservaron la esencia del tiro, como el bikejoring o el skijoring, donde la velocidad se vuelve adrenalina pura y el perro guía el camino con fuerza y precisión. Otros exploraron habilidades distintas: El agility convirtió la velocidad en juego, el disc dog añadió saltos acrobáticos, y las pruebas de obediencia celebraron la comunicación silenciosa que solo existe entre un perro y quien lo guía. Cada disciplina tomó un fragmento de aquella relación original y la transformó en una forma nueva de competir, crear vínculos y disfrutar.

Hoy, quienes practican canicross u otros deportes caninos saben que no solo están entrenando: Están contando una historia que comenzó hace miles de años. Una historia donde el perro dejó de ser solo un ayudante para convertirse en compañero, atleta y amigo. En cada zancada, en cada salto y en cada comando, se revive ese lazo antiguo que sigue evolucionando, demostrando que correr, jugar o competir con un perro es una forma de compartir vida, movimiento y aventura.