Universidades enfrentan el reto de atender la salud mental de sus estudiantes

Ensenada, Baja California.- Las universidades ya no solo enfrentan el desafío de formar profesionistas, sino también el de atender el bienestar psicológico de sus estudiantes, en un contexto marcado por presiones académicas, sociales y personales cada vez más intensas.
De acuerdo con Karla María Díaz López, coordinadora académica de Posgrado en Educación en CETYS Universidad, la universidad mantiene una misión ética orientada al bien común, basada en tres funciones clave: la generación de conocimiento mediante la investigación, la transmisión de saberes a través de la docencia y la vinculación con la comunidad.
Explicó que la vida universitaria es un espacio donde confluyen dimensiones políticas, sociales, culturales, económicas y psicológicas, al tiempo que representa una etapa de mayor independencia para los jóvenes. Esta autonomía, señaló, también puede convertirse en un factor de riesgo para la salud, debido a la influencia del entorno social y el posible consumo de alcohol, tabaco y sustancias psicoactivas.
La especialista destacó que las instituciones de educación superior del siglo XXI enfrentan retos importantes como el acceso y la equidad, la calidad educativa, la innovación tecnológica y la empleabilidad, pero subrayó que uno de los desafíos más urgentes es la atención a la salud mental y el bienestar estudiantil.
Indicó que las universidades deben ofrecer experiencias y programas que fortalezcan la motivación, la autonomía, el sentido de logro y las relaciones interpersonales, elementos directamente relacionados con el bienestar psicológico.
Díaz López señaló que diversos estudios, especialmente en la última década, confirman que los programas de bienestar universitario ayudan a reducir el estrés académico y la presión social, además de impactar positivamente en el rendimiento escolar y el desarrollo personal. Un mayor bienestar psicológico, añadió, suele asociarse con menores niveles de ansiedad y depresión.
Entre las acciones que se impulsan en los campus se encuentran el fortalecimiento de habilidades académicas y emocionales, apoyos económicos, servicios de alimentación, mayor acceso a atención psicológica, prácticas de mindfulness e incluso la adecuación de espacios físicos que promuevan la calma.
Finalmente, la especialista afirmó que si las universidades buscan consolidarse como espacios de bienestar, deberán integrar la salud mental en todos los aspectos de la vida estudiantil, más allá del aula.



