RÉPLICA (El asfalto ya es rosa, o del color que quieran ellas)


El asfalto ya es rosa, o del color que quieran ellas
Por Fernando Ribeiro Cham
Todo surgimiento requiere, en su génesis, de un ingrediente fundamental, arrojo, osadía, atrevimiento. Así lo hizo, Roberta “Bobbi” Gibb, cuando en 1966, ante el impedimento reglamentario y la percepción de un sector, de la imposibilidad de que una mujer compitiera en la prueba de los poco más de 42 mil metros, se lanzó desde los arbustos que la cubrían y rompió un paradigma, una línea divisoria entre la creencia irracional y lo que es posible.
Algo similar está sucediendo con Runella. Imagino esas primeras convocatorias, el nerviosismo de saber si el llamado tendría eco, si en esta Ensenada del poco respeto al peatón, en donde lo cotidiano para el ciudadano es el pésimo estado de las calles, muchas incluso en la obscuridad y en donde la seguridad ha dejado de percibirse como algo permanentemente presente. Imagino a esas primeras interesadas, cuestionándose si ir elevaría o no el riesgo de que algo les sucediera, la duda de sus familiares, de sus parejas, el “por qué no se juntan cuando aún hay sol”, pero ellas, las convocantes y las convocadas, hicieron lo que todo atleta hace para llegar a la meta, poner un pie enfrente del otro y hoy, gracias al entusiasmo de Yuliana Arroyo, Mara Saldaña, Lebiram Rivas, Ailed Vega, Seidy Ríos y la sinergia que han logrado hacer con comercios locales, el rosa, los brillitos en el rostro y los tenis con o sin placa de carbono, hacen suyas las calles los días miércoles, en un logro aún mayor, pues la gratuidad ha encontrado un pequeño resquicio, en medio del minúsculo espacio que el uso de la vía pública para los corredores, se da en la actualidad.
Cada café, cada boutique, cada comercio que se suma a la convocatoria de Runella, aporta algo más que el tránsito de los nike, los adidas, los asics o los hoka por alguna avenida de la ciudad, porque podemos hablar de cultura física aglomerada o de salud pública poblacional, pero lo que verdaderamente me parece plausible, es el hacer suyo lo que es de uno, porque ésta Ensenada, la que tantas veces parece habernos sido arrebatada, los miércoles recuerda que son sus ciudadanas y ciudadanos, los propietarios de cada metro cuadrado.
Cada zancada vence al miedo, a la apatía, a la indiferencia y una vez más, el deporte demuestra el poder de eso que tanto es objeto del discurso político, pero que en la práctica corresponde más “al de a pie”, la reparación del tejido social.
Que sea Runella un recorrido como el que hizo la icónica Gibbs, que sea un maratón que perdure con el paso de tiempo, que a nosotros los varones nos tocará aplaudir esta y otras iniciativas que impulsen la participación de la mujer en el deporte y el darles vida a las calles ensenadenses.
¡Felicidades!
Foto: Adhir Aguilera.




