REPLICA (Un Bautista de la palabra)

Por Fernando Ribeiro Cham
Voy por un café y leo los encabezados, “violencia en Tecate, producto de la pugna entre dos cárteles”, “ayuntamiento pretende adquirir una nueva deuda para el municipio”, “cierran más negocios en Ensenada, advierte tal o cual organización empresarial”. Es lo que hay que consumir. Es lo que acompaña al desayuno. Por ello, esfuerzos como el de Rael Salvador, son rarísimas excepciones, gratas siempre, faros de luz, que, aunque tenue ilumine, encuentra resquicios para compartir esa palabra que parece ser virtud permanente de las grandes civilizaciones, cultura.
Lo conocí hace relativamente poco. Un café en la calle primera, fue la ocasión para presentarle un intento de novela que llevo años postergando. Generoso me compartió su tiempo, mientras hacía observaciones. “Continúa escribiendo. Tú síguele y ya vemos en que acaba esto”.
Fue en octubre del 2023, cuando, como si se tratase de alguien que se conociera de hace tiempo y con familiaridad, me invitó a la presentación de “Nietzche, el príncipe sublime del intelecto” y fue una exquisitez esa presentación perfomática en CEARTE.
Hay una enorme riqueza en sus textos, pero especialmente valoro su esfuerzo por conjuntar a través de “Palabra”, un cúmulo de expresiones que te extraían de la pesimista cotidianidad. Era un deleite leer sus opiniones sobre el recién nombrado Nobel de literatura, su amistad con el que no era “ni de aquí ni de allá” e incluso en textos en donde se esbozaba su ideología socio-política.
Cuando un literato se va, se va un deportista de la palabra y los hay gambeteros de la sintaxis, rematadores de la conjunción y defensores de la coherencia escrita. Yo creo, que Rael, en el poco tiempo en que le conocí, se me presentó como ese jugador polivalente, que recupera y cede, que comparte y anota, que crea y contribuye. Hoy la cultura de nuestra región pierde a un hombre, pero su vida nos hizo ganar a quienes tuvimos la fortuna de haber sido sus lectores.
Descansa en paz.



