Ribeiro






Por Fernando Ribeiro Cham

¿Acabará algún día el boteo?

Reforma y delante. En un semáforo, un padre acompaña a su hija, representante de algún equipo de voleibol, a pedir dinero. En el otro sentido, papá e hijo ofrecen agua para con dicha venta, poder asistir a un torneo de futbol. Más adelante, un par de boxeadores, con short y botines deportivos, muestran cinturones de algún título y piden el apoyo de los conductores.

Coincido con Laura Marmolejo, directora del INDE, el boteo nunca acabará pues hay tantas competencias invitaciones, no oficiales, como deseos y anhelos de los participantes y no hay recurso que pueda ser destinado para ello. Explico.

El hijo de su sobrina ha recibido una invitación para asistir a una copa de futsal en España. Dicen que serán los representantes de México. Los niños, ilusionados por participar fuera del país, insisten a los padres y claro, el entrenador, en muchos de los casos, sin ponderar la relevancia del evento en términos de preparación futura, refuerza que es una oportunidad única. Pasaje aéreo, hospedaje, la inscripción al evento, los alimentos, el transporte interno, sesenta mil pesos. 

Una invitación similar le llegó al equipo de baloncesto en donde participan dos hermanitas. “La copa oruguitas, nos servirá mucho”, dice el entrenador que insiste a los padres para que hagan el esfuerzo por quinta ocasión en el año. El pago de los gastos del entrenador, deberá ser subsidiado por el colectivo de padres.

No hay obligación del Estado de apoyar a la asistencia de cuanta copa o torneo invitacional exista, en cambio sí la hay respecto a aquellos procesos selectivos en torneos oficiales, por ello fue penoso ver como el sistema educativo estatal, se desatendió de los representativos de primarias y secundarias en una reciente edición de los juegos deportivos escolares, incluso evidenciándose más mediante un oficio en donde se daban las facilidades para “buscar por sus medios el garantizar la asistencia de las escuelas” ¡Qué jodido!

Déjeme le cuento una anécdota. En cierta ocasión, siendo responsable de educación física en Ensenada, paré mi carro en un semáforo en la avenida Reforma, en donde un grupo de niñas, pedían dinero para asistir al nacional de un deporte de conjunto en la categoría de primarias. Cuando me acerqué a ellas, les pregunté que si a qué evento irían. Me respondieron que al nacional de primarias en Nayarit y que boteaban, porque el gobierno no les había apoyado en nada. Oh sorpresa, de ellas y del entrenador que detrás de un poste corrió a tratar de esconderse, porque en mi teléfono tenía las claves de reservación de cada vuelo y el hospedaje de esas niñas, de su entrenador y del asistente del entrenador, es decir, estaban pidiendo dinero para aminorar los gastos de asistencia de los papás, pero diciendo que eran ellas las que necesitaban cubrir sus gastos. Imagino que esa práctica sigue replicándose en algunos casos.

Conozco de primera mano el subsidio gubernamental que se da para las competencias de carácter oficial, basta con hacer las cuentas de, por ejemplo, los vuelos, que aun con una tarifa convenida redonda, digamos, de $2,500 a un destino nacional, multiplicado por una representación de 600 deportistas, da una cifra de millón y medio de pesos.

El boteo no va a terminar, aunque desde mi perspectiva siempre es más plausible ver a quienes ofrecen un producto, la o el deportista que vende una botellita de agua en 20 pesos y cuyo costo unitario fue de 5. Eso lo aplaudo, pues requiere de un esfuerzo por parte de quien desea asistir a un evento.

 Postdata. Se reeligió ya no sé por cuál periodo más, el presidente del beisbol asociado en Baja California. El fin de su gestión llegará con una reforma al código civil y a la ley en materia deportiva en el orden estatal, pues los sancionados, expulsados y regañados por la omnipotencia del reelegido, terminan siempre pidiendo disculpas y luego votando por él. Por cierto, ¿conoce a algún presidente de liga en Ensenada, que ya tenga más de 15 o 20 años en ese puesto y ni asambleas haga?