Diario hasta la final (Día 1)


Por Marco Antonio Domínguez Niebla
Fantasmas
¿Quién soy yo para apagar la ilusión de quienes creen que pasará lo que nunca ha pasado, o para contarles que a la euforia de la primera ronda, generalmente viene lo de la segunda?
¿Quién soy yo para discutirle cualquier cosa relacionada con el tema de moda, a quien besa el escudo de una camiseta que le costó alrededor de dos mil pesos, orgulloso de sentir que México puede trascender en algo, o para recordarles el par de fracasos del entrenador vigente al frente del mismo equipo que hoy dirige en la misma competencia?
¿Quién soy yo para recomendarles echar el debido vistazo al nivel de la selección sudafricana, primera víctima de nuestro tercer mundial como anfitriones, o para revisar el antecedente inmediato de los jugadores nacionales (con sus debidas excepciones, como la del colombiano vestido de verde festejando del primero de la copa, o el contención ex puma y hoy de la campeona máquina, o el central capitán en un plantel sostenido en la Serie A en parte gracias a su trabajo)?
¿Quién soy yo para advertirles que los altibajos de una actuación tan irregular y falta de ambición como la del debut puede costar caro contra una selección mínimamente capaz o competente, o para apelar a la memoria para contarles que ni con los sextos lugares del 70 y el 86 los seleccionados nacionales pudieron evitar las sornas del aficionado que bien sabe que el nivel no da para más, pero que abuchea y recrimina con el único ánimo (muy mexicano) eso sí, de joder y lamentarse con crueldad de su propia desgracia futbolera?
¿Quién soy para ensombrecer el brillo y el porvenir mundialista del crack de 17 años recordando que ni el cinco veces campeón de goleo en España pudo cambiar el giro de la historia, o para dudar de quienes desde ya se han atrevido a colocar la tricolor con el águila y la serpiente en el casillero de los semifinalistas?
No, no soy nadie para meter en el panorama, tan temprano y tan inoportuno, los fantasmas que me persiguen cada que veo a México en un mundial, ya especializado a través de mi dilatado trayecto en la materia iniciado en el 78.
Esa es mi historia.
Disfruten la suya, que ya empezó el Mundial.




