FRANCIA








Por Marco Antonio Domínguez Niebla

Día de beisbol

Colocaron grandes pantallas y por ahí pasaba dando vueltas una y otra vez. No se movía el marcador. La gente de la plaza angelina se tiraba en el piso en espera del monteo de goles que se esperaban. La expectativa quedó distante de la realidad. Cero por cero ya avanzados casi tres cuartos del partido de octavos. Francia no podía, como definitivamente no pudo Alemania con Paraguay. El definitivo cambió en esta ocasión. Un penal que hubo que ir a revisar a la pantalla. Mbappé lo anotó y Francia espantó cualquier fantasma de lo que habría sido la mayor sorpresa de lo de 2026.

Antes, la mañana del 4 de julio, la goleada agónica marroquí para echar a uno de los tres anfitriones (los canadienses en este caso) me agarró en la carretera. Desayunando en un McDonald’s, ya del otro lado de la frontera, lo dejé cero a cero. Marruecos es una realidad y empezando el segundo tiempo revisé en la aplicación el gol de inmediato, casi llegando del descanso de medio tiempo (esto del descanso ya hay que precisarlo, porque dejó de ser uno para convertirse en tres). Ya sobre el final, con Canadá lanzado en busca del empate y la vida, Marruecos le liquidó con dos más. Disculpen que no amplíe más este texto, pero es difícil hacerlo sin haber visto los juegos completos. Aun sin verlos, valió la pena. Conociendo ambos resultados, me fui a ver a los Dodgers consumando tres de los tres primeros de la serie de cuarto sobre los Padres.