DIARIO HASTA LA FINAL (Día 32)


Por Marco Antonio Domínguez Niebla
Emoji mundialista
Las camisas pesan. Los campeones tienen un valor diferente. No es lo mismo Argentina que Suiza. Eso es evidente. Hoy y siempre así ha sido. La albiceleste puede no estar jugando bien, pero ya quisiéramos varios tener una selección así. Y me refiero con el tener una selección así a ganar como sea, como le alcanzó a la deslucida Argentina del 90 para llegar hasta la final.
Algunos podrán recurrir a la influencia de la federación y los árbitros para mantenerlo en la batalla con un argumento letal: cuenta con el mejor jugador del mundo. Este último comentario podrá generar los millones de emojis de me divierte (que si existiera bien podría ser suplantado por un me arde), pero es así. Y todos lo saben. Estamos viviendo el final de la trayectoria del único capaz de disputarle el tope del Olimpo futbolístico a O Rei y al otro 10 argentino. Y si al gran Messi le agregamos futbolistas en pausa, en hibernación, que en cualquier momento pueden despertar para hacer lo que hizo Julián, ya está: pase y clasificación semifinalista.
Ha tenido suerte Argentina (y no ha sido su culpa que Uruguay y Colombia y Portugal no hayan logrado llegar a enfrentarle). Sin duda. Tal vez hasta hoy: se le viene Inglaterra, que acabó con la Noruega liderada por el carismático Haaland. Vaya semifinal. Vaya recuerdo de lo de hace 40 años, cuando lo de Diego y su mano de Dios y el mejor gol de la historia en esto que se juega cada cuatro años. El miércoles no estaré para nadie.




