Diario del Tour (Julio 25/2026)


Por Néstor Cruz Tijerina
La cara desencajada de Paul Seixas, jadeando, completamente agotado, lo decía todo.
Era el momento para que el ensenadense Isaac del Toro Romero tomara la decisión de atacar y comenzara a escribir una de las páginas más importantes en la historia del deporte nacional: Convertirse en el primer mexicano, en su debut en el Tour de Francia, en subir al podio de la carrera más importante del ciclismo mundial.
Y qué manera de lograrlo.
Acompañado hasta el último segundo por un Tadej Poga?ar que sigue haciendo todavía más grande su leyenda. No solo como el mejor ciclista de esta época (y para muchos, el mejor de todos los tiempos), sino también como uno de los mejores compañeros de equipo que este deporte haya visto.
Es cierto que tenía un colchón importante sobre sus rivales en la clasificación general. Pero en el deporte, y en buena parte de la vida, estamos acostumbrados a ver que quienes son superiores casi siempre son también insaciables.
Hoy, al igual que ocurrió en aquella segunda etapa en la que prácticamente le cedió la victoria a Isaac, el esloveno volvió a demostrar cuáles son sus prioridades. No le interesó salir a buscar otra victoria para acercarse a las leyendas que todavía tienen más triunfos de etapa que él en el Tour, como los míticos Eddy Merckx y Mark Cavendish.
Su prioridad fue otra.
Que su compañero, el Torito de Ensenada, conservara el tercer lugar de la clasificación general y el maillot blanco como mejor joven del Tour.
Isaac, antes de coronar el último puerto de montaña y a poco más de tres kilómetros de la meta, terminó cediendo ante el poderoso ataque final de Remco Evenepoel.
Por un instante pareció que el porteño simplemente iba a detenerse. Su rostro, muy parecido al de Paul Seixas unos kilómetros antes, reflejaba el sufrimiento de quien ya lo había entregado absolutamente todo.
Y cuando la mayoría pensábamos que Poga?ar arrancaría para alcanzar a Evenepoel e intentar ganar otra etapa, hizo algo que conmovió hasta al corazón más duro.
Esperó. Le dio unas palmadas de ánimo al Torito. Y se colocó delante de él para marcarle el ritmo durante esos tres últimos kilómetros agónicos.
La piel se puso chinita. Más de una lágrima apareció.
Estábamos viendo algo que casi nunca sucede. No solamente en el ciclismo. En el deporte en general. Y, me atrevería a decir, en la propia condición humana.
Hoy Tadej definió perfectamente lo que significa ser un líder. No es el que hace que todos trabajen para él. Es el que, cuando ya ganó, se queda para ayudar a los demás a terminar el trabajo.
Hoy quedó más claro que nunca que Isaac del Toro es un privilegiado, como a él mismo le gusta decir. No solamente por correr en el mejor equipo del mundo, sino por tener la oportunidad de crecer al lado de una persona tan extraordinariamente talentosa y, al mismo tiempo, tan generosa como Tadej Poga?ar.
Poco más se puede decir de lo que acabamos de presenciar.
La imagen de ambos corredores del UAE Team Emirates cruzando la meta, abrazándose y después levantando las manos haciendo los cuernos del toro, quedará para siempre como una de las postales más épicas de este Tour.
Salvo una auténtica catástrofe en París, Isaac del Toro ya tiene prácticamente asegurado el maillot blanco y el tercer lugar de la clasificación general.
Sobre esta penúltima etapa solo queda reconocer la enorme combatividad del ecuatoriano Richard Carapaz, quien consiguió una extraordinaria victoria de etapa; también destacar a Remco Evenepoel, que dio un salto gigantesco en su carrera al demostrar que ya puede competir con los mejores escaladores del mundo. Ojo con él. Está apenas entrando en la plenitud de su carrera y posee la mentalidad de un campeón que nunca se conforma.
Y también hay que felicitar al increíble chamaco de apenas 19 años que es Paul Seixas. En su primer Tour de Francia dejó claro que tiene con qué pelear durante muchos años. El futuro también le pertenece.
¿Y mañana?
París. Los Campos Elíseos. Montmartre. Y el final del Tour de Francia 2026.
¿Se cumplirá el sueño que expresó Poga?ar en el más reciente video del UAE Team Emirates y veremos un gran duelo con su viejo rival de las clásicas de un día, Mathieu van der Poel? ¿Habrá alguna otra sorpresa?
Lo más importante será que todos lleguen sanos y salvos a la meta y que podamos celebrar, por primera vez en la historia, que un mexicano levanta los brazos desde el podio del Tour de Francia.
Cuando eso ocurra, tendremos tiempo para analizar la verdadera dimensión de lo conseguido.
Ojalá hubiéramos tenido empresarios o gobiernos que instalaran pantallas gigantes en las plazas públicas para que miles de personas pudieran presenciar este momento histórico.
Ojalá haya muchos niños mexicanos viendo el Tour mañana. Porque quizá alguno de ellos descubra que los sueños más grandes sí pueden alcanzarse.
Y ojalá tengamos Isaac del Toro para muchos, muchísimos años más.




