Explosivos en el muro fronterizo amenazan al sagrado Cerro Cuchumá; buscan protección de la UNESCO

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Tecate, Baja California.— La ampliación del muro fronterizo entre México y Estados Unidos encendió las alertas por los posibles daños ocasionados al Cerro Cuchumá, considerado una montaña sagrada y uno de los sitios de mayor valor espiritual, histórico y cultural para el pueblo originario Kumiai.

Desde marzo, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) realiza trabajos en la zona fronteriza de Tecate y Tijuana. De acuerdo con integrantes de la comunidad Kumiai, organizaciones civiles y especialistas, durante las obras se han utilizado explosivos que habrían destruido espacios ceremoniales, dañado vestigios arqueológicos y generado alteraciones ambientales perceptibles desde territorio mexicano.

Para los Kumiai, el Cerro Cuchumá no es una simple elevación geográfica. Durante generaciones ha sido un altar ancestral donde se realizan ceremonias, cantos, danzas y ritos de iniciación.

En sus laderas todavía se conservan morteros tallados en piedra y petrograbados que dan cuenta de miles de años de presencia humana. Su importancia llevó a que, en 1992, fuera incorporado al Registro Nacional de Sitios Históricos de Estados Unidos, mientras que en México forma parte del patrimonio cultural inmaterial relacionado con el pueblo Kumiai.

Ante los señalamientos, el Congreso de Baja California aprobó un exhorto para solicitar la intervención del Gobierno federal y buscar que el cerro sea reconocido como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

La propuesta fue presentada ante el Pleno por la diputada Dunnia Montserrat Murillo López, integrante del Grupo Parlamentario de Morena, y recibió el respaldo de legisladores de otras fuerzas políticas.

El exhorto solicita a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) intensificar las gestiones diplomáticas con el Gobierno de Estados Unidos para proteger el lugar y detener las acciones que puedan poner en riesgo su patrimonio arqueológico y espiritual.

También pide iniciar los procedimientos necesarios ante la UNESCO para analizar una posible declaratoria del Cerro Cuchumá como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Murillo López señaló que la Constitución mexicana reconoce el derecho de los pueblos indígenas a conservar y proteger sus lugares sagrados. Además, recordó que existen acuerdos internacionales que obligan al Estado mexicano a salvaguardar sus valores culturales y espirituales.

El Gobierno de Baja California inició conversaciones con representantes de la comunidad Kumiai, mientras que la Secretaría de Cultura estatal solicitó formalmente suspender el uso de explosivos. Sin embargo, hasta el momento no se ha informado sobre una intervención diplomática concreta por parte del Gobierno federal.

Las diputaciones que respaldaron el exhorto señalaron que la seguridad fronteriza y la preservación del patrimonio cultural no deben presentarse como intereses contrapuestos.