APUNTES PERDIDOS
Apuntes perdidos


Por Marco Domínguez
Otro mundo. Quién sabe cómo pero cupieron más de 20 mil. Y entonces el escenario parecía listo para una final de Serie del Caribe, casi lleno a dos horas del inicio del juego que decidiría al campeón. Y a media hora del inicio, la afición, cientos, afuera del estadio exigiendo la entrada para no perderse la fiesta. Cuando el juego empezó era obvio el sobre cupo. Pero no hubo nada que lamentar. Los más de 20 mil querían ver a los suyos, divertirse con el espectáculo preparado para ellos dentro y espectáculo del terreno de juego en una ciudad tradicionalmente beisbolera. Y lo consiguieron a pesar de que sus todo poderosos Toros perdieron con los humildes Algodoneros mientras les llega su turno en una liga del tamaño de su organización. Todos los presentes lo sabían. Pero si alguien hubiera llegado de fuera, sin referencia alguna, jamás habría imaginado que eso que se jugó en Tijuana era lo mismo que durante los últimos años ha sido llamado Liga Norte de México.
Normativamente sospechoso. La cosa tendría que ser cruzada y también tendría que estar establecida en la convocatoria. El uno del grupo uno contra el dos del grupo dos y viceversa. Todo tendría que ser sencillo, claro, sin rodeos, sin movimientos sospechosos, ni mano negra. El hombre de la legalidad, de la normatividad, el que no niega nada de lo que se le acusa pero que sí pide que se le compruebe de lo que se le acusa, está listo para hacer la cosa complicada, oscura, con rodeos, con movimientos sospechosos y mano negra. Para definir los cruces en las semifinales del Campeonato Estatal de Beisbol, Freddy anticipó que la cosa no será cruzada y que la convocatoria sirve para lo que sirve la democracia en la asociación que preside desde hace 15 años. Calladitos y obedientes esperarán los presidentes de las ligas ensenadenses Municipal e IC, Rosarito y Tijuana Amateur.
Rebelión. Chava siempre acompañaba a Freddy. Era uno de sus valedores. Imposible imaginarlos enfrentados. Algo así como cuando Freddy contaba con su compadre Alberto como uno de sus valedores, antes de que se rebelara frente a su gestión y formara un movimiento para destituirlo de la presidencia de la Asociación Estatal de Beisbol, sin éxito, por cierto. Chava espera tener mejor suerte en su rebelión contra Freddy.
Chucho. Un hombre de esos nacidos para vestir cualquier camiseta, incluso aquella que a tantos les ha pesado, pero que ajustada a él parecía hecha a la medida. Fuerte, implacable y talentoso para cumplir con los deberes primarios de un delantero. Un espectáculo vestido de amarillo. Goles, un montón. Y el campeonato, ausente por tantos años, facilitado por ese montón de goles. Quién sabe cómo fue a parar hasta allá, tan lejos del lugar en el que parecía nacido para jugar hasta el final de sus días.
Malas nuevas. Como si la muerte de Chucho no hubiera sido suficiente, poco más tarde ratifican al Chepo y desmienten lo del “Jefe” como técnico de la selección nacional. Ese lunes no será recordado como un día de buenas noticias.




