Apuntes perdidos

Apuntes perdidos









Marco Antonio Domínguez Niebla

 

Editores aletargados. El gimnasta olímpico debuta en el Mundial. En dos de los aparatos donde compite no alcanza puntuación para disputar la final. Se queda por poco sobre las barras que lo convirtieron en finalista durante Londres 2012. En anillos apenas se presentó como especialista. Ejecución dentro de lo esperado. Pero en el tercer aparato, caballo con arzones, respondió. Segundo lugar entre los más de 100 competidores. Sólo lo supera un italiano, por escaso margen. Daniel Corral es finalista en el Mundial de Gimnasia Artística de Amberes, Bélgica. Competirá el viernes. Por fortuna no todos los periodistas deportivos de su ciudad y su estado natal están dormidos y hay quien publica la nota. A casi dos días de su clasificación, un diario reacciona y lo hace con una nota de agencia capitalina. Portada en su sección deportiva a casi 48 horas de ocurrido el hecho. Despertaron tarde.

 

El uno para el otro. Hace un año todo marchaba tan diferente. Los ojos concentrados en la frontera. El equipo revelación conducido por el técnico revelación. Una nómina lejana a la de los verdaderamente grandes como lección para demostrar que un líder capaz puede echar a andar una maquinaria hasta convertirla en la mejor. Al término del torneo, por los últimos días de noviembre y los primeros de diciembre de 2012, los Xolos del “Turco” campeones con apenas un año en la primera división. Después, los cuartos de final en la Copa Libertadores como epilogo del romance finalizado por decisión del propio técnico. A casi un año de aquella historia afortunada, el lunes, Antonio Mohamed, con siete derrotas en diez juegos al frente del equipo de sus amores al que quiso regresar a la primera división de Argentina, ha renunciado a Huracán. Y el equipo al que decidió decir adiós después de hacerlo campeón y meterlo entre los ocho mejores del continente, Xolos de Tijuana, el martes, ha sido vencido y alejado de la clasificación, sin siquiera meter las manos, por el campeón América. Habrá nostalgia en Buenos Aires. Hay nostalgia en Tijuana.

 

Pasto muerto. La eliminatoria está programada en el campo tradicional. El de siempre. El campito del Sullivan. Daniel Garibay le llaman ahora, en honor al Grandes Ligas ensenadense. Sin embargo, de último momento, cambian la sede. El pasto natural que cubría la grama (una base amarrillenta y seca abandonada por la autoridad administradora) ha sido retirado con poco más de dos años de servicio. En su lugar, hay lodo, fango, una especie de chiquero indigno de los talentos infantiles que buscan representar al municipio en la Olimpiada Nacional. Todos se trasladan a Maneadero. El campo infantil está en perfectas condiciones. Ahí, finalmente, se juega el encuentro por el campeonato municipal. Allá, lejos de la autoridad municipal que estropeó todo lo que tocó en tres años (aunque ese todo sea muy poco), las cosas parecen marchar con normalidad.

 

A hacer historia. Algún día se hablará de dos equipos locales que abrieron una nueva etapa del futbol profesional en Ensenada. Algún día se dirá que los Diablos de Montalvo y los Pescadores dirigidos por Juan Márquez se enfrentaron en la primera fecha de ese certamen. Los primeros como visitantes. Los segundos como locales. Algún día se evaluará cuál fue el destino de esos dos equipos que apostaron por la llegada del circuito a Ensenada. Algún día se hablará de todo lo que pasará a partir del domingo 6 de octubre.







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