APUNTES PERDIDOS
Apuntes perdidos


Por Marco Antonio Domínguez Niebla
Intervencionismo. El lugar les es conocido, familiar. En esta ocasión, como en todas las ocasiones, lo hicieron por esa esencia que llevan en la sangre de colaborar en lo que consideran causas justas, por meter las narices en todos lados para no traicionar su idiosincrasia, más criticada que alabada por el mundo. Ya habían invadido el país en alguna ocasión, pero con otros fines. Ahora repitieron el esquema, aunque ya no vestidos con camuflajes y operativos dignos de cinta hollywoodense. Ahora se vistieron de blanco y realizaron un plan estratégico perfecto, quirúrgico, con asesoría alemana. Su anterior intervención a Panamá fue para echar, a patadas y del gobierno, al dictador Noriega. Ahora su intervención fue para echar, a patadas y del Mundial, a Dely y sus muchachos, también de un modo digno de cinta hollywoodense. En México, por hoy, no hay seguidor de la cosa esa a la que llaman selección nacional de futbol, que se atreva a cuestionar el ánimo intervencionista de los Estados Unidos.
El salado. La escena era ideal para la remontada. Los dos mejores bateadores por tomar su turno con las bases llenas y un out. Desventaja de dos carreras, remontable de acuerdo a la calidad de los peloteros que estaban por pararse en la caja de bateo. Séptima entrada. La señal de internet, única a través de la cual fue transmitido el evento, se cae como se cayó en los momentos clave de todo el campeonato nacional de beisbol. Cuando el cronista retoma el hilo de la transmisión ya batea Chihuahua. Las dos carreras de diferencia persisten en ese momento, cierre del séptimo inning, como persisten hasta que cae el out 27. Baja California, con una selección estelar, se ha quedado en la antesala del título en la primera fuerza, esta vez, igual que en 2004, con el Estadio Arturo C. Nahl de La Paz, Baja California Sur, como escenario. Entonces ya presidía el beisbol estatal el mismo directivo que deambula impregnando una suerte de gato negro en los nacionales de primera fuerza desde 1998.
Leyendas a puerta cerrada. Es una de las personas menos vistas. Por eso se cuentan muchas cosas de las cuales es protagonista. Por ejemplo, que se encierra en su oficina y desde ahí atiende pendientes, para luego dejarlos más pendientes. Hay quienes dicen que viaja mucho a México, la capital, y que se codea con el círculo cercano al presidente de la república. Tampoco ha faltado quien señala su solidaridad con la familia y los parientes políticos a la hora de engrosar la nómina. Y qué decir de los atracos en oficinas e instalaciones deportivas que bajo su gestión se han registrado, sin que las averiguaciones hechas por la autoridad hayan encontrado responsables. Estas y tantas cosas dejarán de contarse en poco más de un mes, siempre y cuando su relevo abra la puerta de la oficina de vez en cuando para atender a quien tenga que atender de acuerdo a su rol como titular del deporte en la ciudad.
Nuevo look. Ríe como ríe siempre. Habla igual que cuando ganó el campeonato del mundo en 2004, festivo y alegre. Cuenta las anécdotas del pasado como si recién hubieran sucedido anoche. Sigue charlando de box con la misma pasión y conocimiento. Es el mismo, con la salvedad de que no volverá a subirse a un ring a intercambiar golpes. Ahora su rutina de vida sana y sin sobresaltos parece ir sobre ruedas, apenas dos meses después de su cirugía en la cabeza de la que no aparece rastro. La boina, además, le va bien al “Choko”, ahora que es promotor de boxeo.




