APUNTES PERDIDOS
Apuntes perdidos

Por Marco Antonio Domínguez Niebla
El “cuate” de Don Julio. Decía don Julio, el dueño de la radio, que el invitado era “muy cuate” suyo y “muy importante” en Televisa. Don Julio, el dueño de la primera F.M. de Ensenada (antes de que todas las radios de Ensenada y de todos lados fueran F.M.), lo recibía en su casa del fraccionamiento Chapultepec y hasta lo acompañaba a los eventos públicos que llegó a encabezar durante sus visitas. “Mi cuate Justino” es uno de los mejores ejecutivos de ventas en Televisa, decía don Julio, el dueño de la radio. Todo eso fue antes de que su “cuate Justino” apareciera en un montón de ruedas de prensa anunciando nuevos técnicos de la selección mexicana de futbol.
Contumacia. Eras un chico saliendo de la niñez. Desde entonces fiel por casi 30 años. Siempre has estado ahí, como, según dicen, siempre debe estar un verdadero aficionado: en las buenas y en las malas. Las buenas fueron bastantes, al principio. Luego llegaron las malas, la decadencia de los noventa. Los 13 años de mala suerte, de abrir la vitrina sólo para lustrar lo ganado una década antes. En ese trayecto espinoso, el recuerdo de los africanos y el técnico holandés, cuyas alas fueron cortadas desde la misma directiva. Supiste asimilar ese golpe bajo cuando eras un chico entrando a los veinte. Volviste a creer gracias al par de destellos durante la década pasada y soportaste ocho años más sin nada. La paciencia te retribuyó. Volvió la gloria. Campeonato y súper liderato con el técnico en el que no creías pero que terminó convenciéndote. Y luego, como un mal sueño recurrente, las alas cortadas desde la misma directiva. Todo a la basura para apoyar otro proyecto también destinado a acabar dentro del basurero. Ya no eres aquel niño ni aquel veinteañero paciente, crédulo de eso que en este país ya suena a cursilería anacrónica: estar con unos colores en las buenas y en las malas. Entiendes, ya a los cuarenta, como un contumaz consumado, que estás en México. Y que aquí eso no cuenta, no vale la pena.
“Fue el árbitro”. Uno empató de visita. Dolió porque fue en tiempo de compensación. El otro perdió de visita. Dolió porque fue con un hombre menos sobre la cancha y con dos goles, a favor, anulados. Pescadores y Diablos son dos equipos jóvenes, debutantes en la Tercera División. Algunos le llaman derecho de piso. Otros le llaman arbitrajes localistas. Ambas directivas, quejumbrosas por considerarse blanco de los hombres de negro, bien harían en llamarle errores propios, aprendizaje, cosas del futbol.
Sufragio efectivo… Se llama Grupo 21. Opera en Tijuana. Es una agrupación civil. Quienes la integran han favorecido con su voto a un nuevo presidente, quien, recién electo, ha dicho que pugnará por “hacer frente a situaciones que pudieran afectar a los bajacalifornianos” como “el paquete de la reforma hacendaria que incluye la homologación del IVA”. Su nombre: Freddy Armando Lugo Valenzuela, el mismo personaje que ha presidido el beisbol en Baja California por más de 15 años y aspira a consumar su quinta reelección en febrero de 2014 para cumplir sus 20. Su primer periodo como defensor de los derechos del pueblo tijuanense y bajacaliforniano, para empezar, abarca el ciclo 2013-2014. Cuentan que, enterados, los nuevos súbditos ya revisan su normatividad en busca de algún apartado que precise: “Sufragio efectivo…”.



