Freddy Lugo salió deprisa con tal de no responder a una pregunta

Freddy Lugo salió deprisa con tal de no responder a una pregunta









Freddy Lugo salió deprisa con tal de no responder a una pregunta
Freddy Lugo salió deprisa con tal de no responder a una pregunta

Ensenada, Baja California.- Hasta el banquete reservado para festejar el triunfo de Sergio López olvidó.

La sola pregunta lo enfureció: ¿Para qué sirve un delegado de la Asociación Estatal de Beisbol en Ensenada si no le hace llegar las inconformidades de los afiliados de esta ciudad?

Lo que había sido una aprobación a la solicitud por parte de AGP Noticias, se convirtió, desde que escuchó la primera pregunta, en una manifestación colérica de Freddy Armando Lugo, quien dio marcha atrás en su decisión inicial: «los delegados son más importantes y voy a conceder la entrevista hasta que los atienda a todos”.

Apenas momentos antes, el delegado del organismo en Ensenada, Alejandro Arenas, admitió haber recibido una inconformidad por escrito de manos de Raymer Vega, debido a inconsistencias en la convocatoria a elecciones de la Liga Municipal por parte del presidente Sergio López.

Pero el mismo delegado, titubeante, dubitativo, aceptó no haberla enviado a la asociación.

“Es que entregaron esa carta en sábado por la tarde, fuera de tiempo y forma, y el domingo uno tienes planes con su familia y… este… cómo crees que uno va a atender esos temas”, dijo Arenas, manoteando, como queriendo esquivar la pregunta mediante ademanes.

Por ello, en respuesta a su promesa de conceder la entrevista en cuanto atendiera a quienes se lo solicitaron, Freddy Lugo volvió a ser consultado por AGP Noticias sobre el tema y fue en ese momento cuando decidió huir de la sala de juntas del deportivo Antonio Palacios.

En el camino, le fue reiterada una y otra vez la pregunta sin que el directivo defensor de “la normatividad y la legalidad” respondiera.

 Video de la huida de Freddy Lugo

Entonces se escudó en su tesorero Mario Quezada y el representante de la Federación Mexicana de Beisbol en Baja California, Javier Serena.

Así, escoltado por sus colaboradores, nervioso, como si recién hubiera consumado un delito de esos que le imputan y que “nadie puede comprobarme”, avanzó, presuroso, sobre la calle nueve.

Detrás de ellos, corriendo, dejado a su suerte en el lugar donde momentos antes fue evidenciada su inoperancia como delegado de la asociación en Ensenada, apareció Alejandro Arenas.

Minutos después llegó el banquete.

Freddy, entonces, ya había tomado carretera a Tijuana.