Admiro al boxeador vapuleado que apenas puede ver entre los párpados que le han sido cerrados a punta de golpes, pero insiste con tesón en no perder la batalla y pelea con honor hasta que sus fuerzas se lo permitan a pesar de que su rostro es una mueca dramática, porque sabe que el público y los suyos esperan de él un esfuerzo digno, profesional. Que cumpla con su deber.

Admiro al futbolista cuyo perfil sufre un cambio grotesco cuando recibe un balonazo salido del furioso botín de un defensor desesperado por despejar, pero insiste en seguir siendo parte del juego hasta que el reloj marque los más de noventa minutos, porque sabe que el público y los suyos esperan de él un esfuerzo digno, profesional. Que cumpla con su deber.

Admiro al beisbolista que queda tendido en el suelo después de recibir un pelotazo a más de cien millas, pero insiste en levantarse para ir a la primera base y seguir colaborando con su equipo, porque sabe que el público y los suyos esperan de él un esfuerzo digno, profesional. Que cumpla con su deber.

Admiro al atleta y al nadador que empiezan a fundirse a unos metros de la meta, pero insisten en cruzarla sacando la última reserva de su fuerza, porque saben que el público y los suyos esperan de ellos un esfuerzo digno, profesional. Que cumplan con su deber.

Admiro al gimnasta que está punto de reventar por el sacrificio realizado en cada uno de los aparatos después de cuatro horas de entrenamiento, pero insiste en aumentar el grado de dificultad para cumplir con sus sueños, porque sabe que el público y los suyos esperan de él un esfuerzo digno, profesional. Que cumpla con su deber.

Admiro al karateca que pierde los primeros puntos ante un rival que lo ha lastimado severamente, pero insiste en reponerse para ir en busca de la remontada, porque sabe que el público y los suyos esperan de él un esfuerzo digno profesional. Que cumpla con su deber.

Admiro al basquetbolista y al voleibolista que regresan a su posición con alguno de los dedos entablillados para continuar persiguiendo la victoria, porque saben que el público y los suyos esperan de ellos un esfuerzo digno, profesional. Que cumplan con su deber.

Admirando como admiro a todos esos deportistas que trabajan con pasión y sin pretextos, cómo iba a dejarme vencer por una infección que tiene en carácter de impresentable a mi ojo derecho, sabiendo que quienes me leen esperan un esfuerzo digno, profesional. Que cumpla con mi deber.

mdominguez@elvigia.net

md_niebla@hotmail.com







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