El cirujano

Bata blanca sobre la camisa de cuello con corbata.

Prestigio.

Agenda llena.

Teléfono insistente.

Citas, consultas, revisiones, cirugías.

Cambios de imagen.

Rostros rejuvenecidos.

Marcas, líneas, huellas del pasado desaparecidas.

Firmeza donde no la había.

Curvas que dan forma a las siluetas de envidia, esculpidas bajo la mirada detrás de las gafas.

Cuerpos moldeados, de estreno, arrancando miradas.

Consultorio, quirófano, bisturí.

Diplomas, certificados, universidad, cursos.

Días laboriosos.

Publicidad, entrevistas.

Honorarios generosos, de especialista.

Final de la jornada para el doctor Cota.

De noche, escape a la rutina.

Pasatiempo, pasión, deporte, como en las épocas estudiantiles.

Camiseta sin mangas, shorts, tenis, rechinido de suelas, el balón rebotado sobre el tablero, sudor, esfuerzo, estrategia, encestes, rebotes, victorias y derrotas en el viejo gimnasio.

Pedro para los amigos.

Trabajo de equipo, unión, reunión, sociedades, horas felices en la duela desgastada que reclama mantenimiento después de dos años de servicio diario.

Averigua, pregunta, ¿qué falta?

Barniz, sellador, limpieza.

Concedido.

Quiere y puede.

Donativo, apoyo desinteresado.

Bonanza compartida.

Cita con la autoridad.

Entrega y recepción.

Compromiso de ambas partes.

Él pone el material. La autoridad la mano de obra.

Foto y nota en el periódico.

Sonrisas, bromas entre funcionarios, directivos y patrocinador.

Gracias.

Adiós.

Pasa un día, pasan dos…

Pasa una semana, pasan dos, pasan tres…

Pasa un mes.

Llamadas desde el consultorio.

Sin novedades.

El donativo sigue guardado.

Las cubetas todavía selladas.

Más jornadas por la tarde y por la noche.

Más desgaste en la superficie.

Todo igual.

La buena voluntad del donante altruista, mientras tanto, ignorada.

Las ganas de jugar en una instalación renovada, contenidas por el momento.

La autoridad municipal, agradecida por el material, pide más tiempo: no hay dinero para la mano de obra.

El doctor, acostumbrado a embellecer a la gente, por lo pronto, al igual que el resto de los basquetbolistas, tendrá que esperar para ver embellecida la duela.

mdominguez@elvigia.net

md_niebla@hotmail.com







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