APUNTES PERDIDOS


Por Marco Antonio Domínguez Niebla
Disfrute con fecha de caducidad. El asma bronquial con sus respectivas noches de desvelo. Pero los primeros recuerdos de gozo están directamente relacionados con dos deportes: beisbol y futbol. Los mundiales desde el 78. Y las series mundiales también desde el mismo año. Lo que significa que la memoria empieza a registrar ese tipo de hechos a los seis, ya cuando uno es estudiante de primaria. Cuando los amigos, el recreo y la pelota. Entonces puras buenas calificaciones y el gusto por asistir a la escuela a diario, sin falta. Llanto, incluso, cuando la lluvia o la siempre presente y antes referida afección bronquial impedían un grito más de ¡presente! a la hora del pase de lista a cargo del profe. Más tarde el cambio de afición. Del azul de la máquina del Superman al azul y amarillo de las Águilas del Maestro, o de la L y la A cruzadas en la cachucha, a cambio de la N y la Y, igualmente entrelazadas. La infidelidad a unos colores, durante esos años en los que uno busca su identidad, su camino, es permitida. ¿Cómo pedirle a un chiquillo de diez que finja porque a alguien se le ocurrió decir que está prohibido corresponder a una nueva emoción, a un nuevo sentimiento enfundado en otra camiseta o representado por otras siglas? A la hora de las cuentas, ese lapso resulta tan breve. Tan breve, sin embargo, como inolvidable. De acuerdo a la experiencia aquí relatada, eso que llaman niñez, acaba, justo, a los doce años y medio. Doce con seis meses, para precisar. En este caso, sucedió una tarde de septiembre. Año 84.
Uno es suficiente. Rácano, refieren las crónicas europeas. Y el término se cotiza. El 4-0 ha sido devastador para el futbol artístico, ese que cuida la estética, las formas. La practicidad desarrollada con perfección por los dirigidos de un destacado representante de la escuela italiana ha pulverizado a esos alemanes incapaces de llevar a su máxima expresión aquello que lucía tan virtuoso traducido al catalán por uno de sus mentores. Y luego hay que leer cada estupidez: que si el esfuerzo por poseer la pelota para hacer del deporte un medio de creación y no de destrucción, ha caducado. Por fortuna, apenas un día después han mandado a casa al otro rácano de las semifinales. Y por fortuna, también, el Cholo y sus muchachos han llegado a la final. No va Mou. Con Carletto, basta.
Exclusiva. Reunión en la cumbre para buscar la manera de manipular la noticia que no pueden desmentir porque es verdad. Diablos y Pescadores, los equipos de Tercera División de Ensenada, están por consumar su unión. La directiva de Diablos, días más tarde, se ha encargado de confirmarlo a través de un boletín. En resumen, la fusión de proyectos es prácticamente un hecho, como lo informó el medio que difundió la nota desde hacía un buen rato ya. Exclusivas, se les llama en esto del periodismo.
Aniversario. El representante del dueño me llamó a su oficina. Me dijo que ni él ni su director ni su sub director me querían ahí. Tenía sobre su escritorio un cheque que acepté de inmediato porque he entendido que no puedes estar donde ya no te quieren. Y ese día salí para siempre del periódico donde laboré por nueve años. Un día del niño fue mi último día con trabajo. Y, ¿cómo olvidarlo?, un primero de mayo, día del trabajo, fue mi primer día sin trabajo. A dos años, he entendido también que aquella frase hecha de que “todos los cambios son para mejorar”, tiene tanto de verdad.




