Marco Deportivo :: Voces de Maneadero


La ceremonia es larga y tediosa, pero el hombre que lleva el micrófono en la mano la saca adelante con solvencia.
Cada hecho sucedido sobre el diamante del campo Rubén Sánchez Legaspy es sustentado por un comentario oportuno del maestro de ceremonias.
Conocedor del terreno que pisa, describe todo, absolutamente todo, con una habilidad exclusiva de los locutores experimentados, talentosos.
Conforme avanzan los minutos parece acomodarse disfrutando cada mención, con el gusto natural en todos aquellos hombres que disfrutan tal tarea porque han nacido con el don de la palabra.
Orgulloso del terruño, adereza su conducción con datos valiosos, como aquel que nos hizo voltear a todos hacia la banda de guerra y la escolta que ejecutaban los honores a la bandera: apenas en la primaria, los alumnos de la escuela José María Morelos y Pavón ya tocan a la altura de cualquier secundaria o preparatoria.
El desfile de equipos inicia, seguido por la eterna premiación para reconocer a los jugadores y equipos más valiosos de la liga.
En ese momento, como sacando un as bajo la manga, el veterano de la crónica despierta a cada uno de los asistentes sacudiéndoles el tedio al pedir un aplauso a la mejor afición, la más fiel del beisbol de la Baja California: ¡La de Maneadero! ¡La de la Liga Rural!
Luego lee con emotividad la trayectoria del homenajeado, Juan Manuel Álvarez, una de esas personas capaces de cumplir con excelencia su doble tarea como profesionista y deportista.
La ceremonia continúa mientras el conductor sigue haciendo gala de los recursos perfeccionados durante las horas de cabina, como digno representante de la época en la que los locutores realmente lo eran.
Cerca del final, el maestro de ceremonias cede el micrófono al delegado municipal de Maneadero y hasta en ese momento encuentra una réplica a su altura.
El delegado toma el micrófono y corresponde, redondeando una conducción impecable, antes de dar por concluida la ceremonia.
Con una voz clara y potente –igual que la de quien le antecedió en el uso de la palabra–, el funcionario enriquece la cita con más datos, con más historia, con el orgullo de ser testigo del nacimiento de la Liga Rural de Maneadero, afiliada en abril de 1981 –según dice él mismo– ante la Asociación Estatal de Beisbol.
El maestro de ceremonias y el delegado municipal de Maneadero, entonces, se despiden evocando recuerdos.
Carlos Carrillo Franco y Javier Calderón Marín suenan tan actuales como ayer, tan actuales como siempre.
Sus voces también son historia.
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