Marco Deportivo :: Mientras llega el alcalde


Son las dos de la tarde. Hora pactada. Pero el alcalde Pelayo no llega. Entonces, el vecino de asiento empieza a contar su historia, que comenzó en Japón. Una herida abierta permitió la entrada de la infección que dejó la mano derecha en calidad de deforme, justo en plena competencia mundialista. La foto que carga consigo, en su moderno equipo, evidencia la gravedad del caso. Poco después, en Guadalajara, una mala caída acentuó la mala racha, justo a unos días de iniciar la competencia panamericana. El diagnóstico: esguince de segundo grado en el tobillo. Muletas, inyecciones y fomentos para aliviar en la medida de lo posible la protuberancia escandalosa que desapareció el tobillo por espacio de cuatro días, según consta en otra fotografía captada por su moderno equipo. Son las dos y media de la tarde y el alcalde Pelayo no llega. Mientras tanto, el vecino de asiento prosigue su relato y cuenta que aun con tales limitaciones, continuó sus entrenamientos. De pronto, durante una de sus rutinas, otro contratiempo. El codo. Mano, codo y tobillo lesionados, significado de atleta en desgracia. La estrategia planeada con tanto tiempo de anticipación, sacrificada de golpe. Trabajo de equipo, en vez de objetivos personales. Anillo y arzones, solamente. El peor escenario posible: fuera de piso y salto, aparatos en los que está a la altura de cualquiera. A sumar, solidario, para el equipo, o lo que es lo mismo, adiós al podio. Son las tres y el alcalde Pelayo sigue sin aparecer. La historia del vecino de asiento continúa y agrega que durante aquellos días, las dos medallas de oro ganadas por su paisano y único rival en el camino a Juegos Olímpicos, acentuaron el momento de presión, de crisis personal. Festejo por el amigo, amargura por no poder competir en plenitud de facultades como especialista en lo verdaderamente suyo. Entiende que su nombre haya desaparecido de la escena por algunos días, mientras el de su compañero Daniel, el doble medallista de oro, brilla más que nunca. Sin embargo, habla de todo como si nada hubiera pasado. La charla igual o más fluida, el buen humor intacto y el ánimo renovado. Pasada la caótica travesía por el mundial japonés o los juegos panamericanos, su conversación apunta, prioritariamente, al tema de siempre, el sueño de su vida: la clasificación a Juegos Olímpicos. Será cosa de dos. Y en una eliminatoria mano a mano, entre el uno y el dos del país, todo puede pasar. Por eso sonríe con la seguridad de siempre. Son las tres y media: el alcalde Pelayo ha llegado (con hora y media de retraso pero ha llegado) para reconocerlo junto a los otros atletas locales que participaron en Juegos Panamericanos. El vecino de asiento guarda su moderno equipo, ahí donde también conserva, entre otras cosas, un video de youtube titulado “Top 5 guapos de Juegos Panamericanos” ( http://www.youtube.com/watch?v=88P35yJ5JKE ) . Algo gané, dice bromista, cuando en el número uno del listado anuncian como ganador del certamen a Santiago López Viana, gimnasta mexicano. De Ensenada, para ser exactos.




