Se salvan condores de Baja California de la Extinción

ENSENADA, Mexico.- Durante más de medio siglo desaparecieron del cielo bajacaliforniano. A mediados de los años 80 casi se extinguieron por completo, pero un plan de reproducción en cautiverio los salvó y tras un proyecto de reintroducción en el Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir, cada vez más ejemplares coronan el bosque con su vuelo de tres metros de envergadura.
Son los cóndores de California que desde el año 2002 regresaron al que fue uno de sus principales hábitats. El esfuerzo lo hicieron instituciones de investigación y organizaciones ambientalistas de México y Estados Unidos, y lo introdujeron en lo que fue su hábitat, ahora área protegida desde 1972.
Juan Vargas, jefe del Proyecto Cóndor en San Pedro Mártir, refiere que esta ave, la más grande de Norteamérica, era parte del entorno de hace miles de años, pero que prácticamente desapareció por la destrucción de su hábitat, cacería y muertes masivas al comer cadáveres de animales envenenados o contaminados con plomo.
Además de Baja California, existían en Sonora y Chihuahua, pero fueron reduciéndose hasta sólo quedar en California y parte de Arizona, explica Verónica Rangel, de Educación Ambiental de la agrupación Costa Salvaje, quien refiere que el último avistamiento en México fue en 1939.
Al observar la drástica baja en su población, Estados Unidos creó el primer santuario a principios de la década de los años 70, pero aún así siguieron decayendo hasta que sólo se contabilizaron 27 especímenes.
En ese país, la gente creía que mataba ganado. Si lo veían alimentándose de algún cadáver de becerro le atribuían su muerte, por lo que eran cazados. También los perseguían y mataban por sus plumas y hasta llegaron a comérselos, pero se desconocen las causas de su desaparición en México.
Sumado a lo anterior, su baja reproducción, ya que viven en monogamia y sólo ponen un huevo cada dos años, provocó que esta ave que mide 1.4 metros de altura y pesa 10 kilogramos, casi se declarara extinta en 1986, cuando se contabilizaron menos de 30 ejemplares y se decidiera su reproducción en cautiverio.
Algunas pinturas rupestres indican su posible existencia en la prehistoria, pero los primeros registros documentados de su existencia fueron aportados por exploradores españoles de la península. Describieron aves muy grandes que volaban en las zonas de montañas y se alimentaban de carroña.
Regreso a casa
Juan Vargas recordó que su reintroducción en el Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir se decidió en 2002, por tratarse de su hábitat histórico, pero también porque es un entorno propicio para su reproducción.
Es un sitio apartado de la urbanización, una de las peores enemigas de esta especie y gracias a que es un área protegida, ha conservado sus condiciones naturales con zonas potenciales para la anidación de ese animal que los pobladores antiguos respetaban y llamaban “relámpago del cielo” por el sonido de sus alas durante el vuelo.
Cuenta con agua abundante y carroña que comparte con otros animales como zopilotes, águilas reales, cuervos, coyotes y pumas, aunque éste último es uno de los depredadores del cóndor que le “roba” los cadáveres guardados para comer después.
La Sierra de San Pedro Mártir registra corrientes de aire termal, indispensable para el vuelo del cóndor. Debido a esta condición puede recorrer hasta 200 kilómetros por día, a 121 kilómetros por hora, por lo que en Baja California puede verse a individuos de Arizona o allá se avistan a los residentes californianos.
La Sierra de San Pedro Mártir, ubicada a unos 200 kilómetros al sureste de Tijuana, alberga a este gigante volador negro que se distingue por los parches blancos en los tres metros que alcanzan sus alas, su cabeza roja y pelada que le permite mantenerse higiénico a pesar de su contacto constante con la carroña.
Ahí también, se encuentra el Observatorio Nacional Astronómico de San Pedro Mártir, que tiene uno de los tres telescopios más potentes del mundo por hallarse a 3 mil metros de altura sobre el nivel del mar y contar con una atmósfera limpia que buscan científicos e investigadores de todo el planeta.
La belleza de la sierra se agrega al atractivo del observatorio astronómico y el cóndor. En la zona recientemente se abrió un camino pavimentado, que durante el invierno registra nevadas de hasta cinco metros de altura, así como temperaturas de 15 grados bajo cero.
Actualmente se estima una población de 350 cóndores de California repartidos en la Sierra de San Pedro Mártir (México), y en Arizona y California (EU), donde se monitorea con números distintivos y radiotransmisores que permiten su seguimiento.
Unos 170 se hallan en cautiverio en espera de ser liberados y otros están en exhibición en zoológicos. El Instituto Nacional de Ecología, la Secretaría de Protección al Ambiente de Baja California (que se incorporó al proyecto hace tres años), el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), y el Zoológico de San Diego, California, confían en que volverán a reproducirse en libertad, por lo que tienen controles genéticos y de ejemplares, cuyo sexo sólo se conoce con pruebas de sangre.
Advierten que su conservación es importante por su aportación a la limpieza del medio ambiente, pero también porque estuvieron al borde de la extinción hace unas décadas.
Esperan que para el año 2012 tendrán 20 parejas en reproducción, aunque están plenamente conscientes en que con este número de ejemplares no alcanzarán la población de miles que había antes de que casi se extinguieran de la faz de la Tierra. AGP/Redaccion de El Universal On Line



