Marco Deportivo








Ni siquiera lo conocía cuando él ya me saludaba familiarmente. “Qué tal, Marco”, me dijo la vez que lo encontré cenando en un puesto ubicado dentro del desaparecido Swap Meet del Sol, sobre la avenida Reforma. Su mirada y su bigote recortado, me transportaron varios años atrás, cuando los viejos Cinemas Gemelos de la calle primera apenas eran estrenados, a principios de los ochentas. Además de los estrenos de moda, en las dos modernas salas se proyectaban clásicos del cine internacional. “El bueno, el malo y el feo”, entre ellos, la más célebre cinta del género llamado “Spaghetti-Western”. El bueno era Clint Eastwood, el feo Eli Wallach, mientras que el trío de protagonistas se completaba con Lee Van Cleef, hombre cuya mirada de zorro a la caza de su presa significaba un traje a la medida del personaje restante. Justo esas pupilas calculadoras recordé durante el encuentro con quien se presentó como uno de los maestros de Karate más reconocidos de la ciudad. Un simple parecido, pensé por aquellos días de finales de los noventas, acentuado por la atmósfera “western” del puesto de tacos y tortas llamado “El Secco”, actualmente ubicado en otro lugar, frente al seguro social de la Reforma, muy cerca de ahí. Como siempre lo ha hecho desde entonces, me saludó de manera atenta y luego me recomendó que en mis programas de radio dejara un poco de lado mi debilidad por el futbol nacional e internacional y le dedicara un mayor espacio al deporte local. Poco después, ya metido de lleno en el oficio periodístico por televisión, lo reencontré en sus funciones como formador de “artistas marciales”, según describe él a sus dirigidos. También fui conducto de los cruces de declaraciones sostenidos frente a un sobresaliente ex compañero suyo, karateca de su generación, con quien ha protagonizado disputas ásperas. Después he sido testigo de su sueño inconcluso, su aspiración malograda: la dirección del instituto municipal del deporte. Panista declarado, llegó a la recta final de los tres periodos municipales consecutivos (2001 a 2010) como favorito a dirigir el deporte de la ciudad. Sin embargo, en las tres ocasiones, por distintos motivos, fue relegado por los respectivos presidentes municipales panistas. Cuando todo lo apuntaba como seguro director de la dependencia, en julio de 2010, el candidato del PAN, su candidato, perdió la elección a la presidencia municipal. Tal vez esa oportunidad haya sido la última para él. Imposible imaginarlo en 2013 como organizador de los eventos deportivos del candidato panista a la alcaldía. Hoy, en responsabilidades ajenas al deporte, es acusado de cobrar sin desquitar su salario dentro de una administración priista. Nicolás Ayub “aviador”, reseñan los diarios de la ciudad. Recién lo vi en una foto. Ignoro si aún se dedica al Karate, pero luce igualito, como si el tiempo no pasara por él, como si llevara una vida relajada y tranquila, sin sobresaltos ni presiones. Conserva intacta la mirada que vi esa noche de finales de los noventas, cuando entre salsas y guacamoles charlamos frente a un muñeco colgado como escenografía en aquella taquería “western”. También sigue siendo la misma mirada que relacioné con aquel personaje que fracasa en el intento por cumplir lo que fue su sueño inconcluso, su aspiración malograda: la fortuna enterrada en una tumba que finalmente queda dividida en partes iguales entre el bueno y el feo.

mdominguez@elvigia.net

md_niebla@hotmail.com