Marco Deportivo :: Deshonrosas excepciones

El mensaje es el mismo. Las mismas palabras. Hasta los puntos y las comas: No te quiero y te margino de manera unilateral. Me caes mal y no vales nada. O conmigo o contra mí. Si destacas, te subestimo. Si eres mejor que yo, haré lo posible por denostarte. Si tienes éxito, ponderaré tus defectos y diré que eres problemático y que careces de una actitud positiva. Si te haces de seguidores en el camino gracias a la calidad de tu trabajo, pasaré por encima de ti porque mi trabajo carece de la calidad del tuyo y porque a mí nadie me sigue. Si alzas la voz, te acusaré de insurrecto e irrespetuoso. No me importa ignorarte aunque al ignorarte sacrifique lo mejor que tengo. No eres de los míos y estás fuera por mis pistolas. Inventaré medidas absurdas para afectarte, para borrarte del mapa, porque no te quiero ni te soporto. Dedicaré mi trabajo a acabar contigo, te bloquearé y te castigaré sin importarme que al hacerlo incumpla con mis deberes primarios. Sé que si fueras mi aliado me ayudarías a mejorar las cosas, pero mi orgullo y mi inseguridad no me permiten verlo de esa manera y te rechazo nomás porque sí, porque me haces sombra, porque me opacas. Si me uno a ti las cosas mejorarían y al rato podrías hacerme a un lado, así que no puedo permitirlo: eres mi enemigo, mi opositor, te he declarado la guerra y no descansaré hasta echarte. Si me llamas no te responderé, ni te molestes en marcarme, no te hablo hoy ni te hablaré mañana, estoy por encima de ti y te aguantas. Nomás me reuniré con los que me interesan y tú no eres uno de ellos. Una vez te tuve moribundo, listo para darte el tiro de gracia, pero carecí del coraje y los argumentos legales para rematarte, por eso he vuelto a la carga justo un año después, nuevamente en enero como aquella vez cuando estalló la primera bomba de ondas expansivas que todavía me tiene aturdido, mareado e iracundo. Lo juré y lo cumpliré. Bla, bla, bla… Regionalismo retrógrado. Los mensajes, otra vez, directo desde Sonora. Beisbol sólo allá, ya no en Baja California. Un estado con tanta historia y tanta gente valiosa tampoco podía tener puras virtudes. Los Marineros son el blanco, la víctima de una de esas excepciones que en vez de enaltecer y dignificar la imagen de su entidad, la denigran.
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