“A Daniel no le gustaba el beisbol”, pero tenía un brazo fuera de serie: Juan Murillo

Ensenada, Baja California.- Aunque parezca difícil de creer, a Daniel Garibay no le gustaba el beisbol. Sin embargo, desde niño mostraba la fuerza y precisión del brazo que años después lo llevaría a lanzar en las Grandes Ligas con los Cachorros de Chicago.

Juan Murillo, reconocido beisbolista amateur de Ensenada y compañero de primaria de Garibay, recordó que el pelotero nacido en Maneadero acostumbraba recoger piedras y desafiarse a golpear postes ubicados a gran distancia.
“A Daniel no le gustaba el beisbol. Éramos compañeros de la primaria y yo siempre lo admiraba porque agarraba piedras y decía «Le voy a pegar a aquel poste» a 100 o 200 metros. Tiraba y le pegaba; si no, la piedra quedaba a un metro. Yo decía ‘Ese brazo que tiene y la precisión’”, relató en AGP Podcast.
Murillo explicó que era Jesús, hermano de Daniel y un año mayor, quien practicaba este deporte. Posteriormente convencieron a Garibay para que jugara con ellos y bastaron uno o dos encuentros para que integrantes de Can-Am observaran su talento y lo llevaran de Maneadero a Ensenada.
“Ahí el brazo ya se veía diferente. Fue la suerte de Daniel, que lo vieran, pero también lo aprovechó”, señaló.
Daniel Garibay nació el 14 de febrero de 1973 en Maneadero, municipio de Ensenada. El lanzador zurdo tuvo su única experiencia en las Grandes Ligas durante la temporada de 2000, cuando participó en 36 juegos con los Cachorros de Chicago.
En su debut en las Mayores tuvo como receptor a Joe Girardi, mientras que el primer bateador que enfrentó fue Aaron Boone.
En la Liga Mexicana de Beisbol desarrolló toda su trayectoria con los Tigres, organización con la que jugó de 1993 a 1999. En la Liga Mexicana del Pacífico defendió los colores de Mazatlán durante la temporada 1993-1994 y posteriormente entre 1997 y 2000, periodo en el que vivió algunos de sus mejores años.
Garibay provenía de una familia de escasos recursos; su padre era jornalero y tenía varios hermanos. Sin embargo, recibió apoyo para continuar su desarrollo hasta convertirse en el único pelotero nacido en Ensenada que ha llegado a las Grandes Ligas.




