Abrirá en un mes «la mejor academia de beisbol de la región»: Rivas y Laureán
José Rivas supervisa los avances de la obra proyectada a inaugurarse en febrero


Ensenada, Baja California.- Julián Laureán y José Rivas llegaron a Ensenada para jugar con los Marineros de Ensenada a finales de la década pasada.
Luego de esa experiencia ambos decidieron residir en la ciudad para desarrollar el talento infantil y juvenil.
Y casi diez años de trabajo conjunto, los instructores de origen mexicano y venezolano han formado una mancuerna reconocida por entregar beisbolistas locales a organizaciones de Grandes Ligas.

Los ejemplos más representativos son Jorge Flores y Andrés «Hulk» Díaz, firmados, respectivamente, por Toronto Blue Jays y Orioles de Baltimore.
Por lo pronto, Julián Laureán, quien debutó en Liga Mexicana a los 17 años de edad con Acereros después de un paso por colegios de Estados Unidos y sucursales de Anaheim, trabaja con el grupo de talentos en el campo de Ciudad Deportiva.
Mientras tanto, José Rivas supervisa los trabajos del proyecto a través del cual la dupla de entrenadores pretende sembrar la semilla de lo que se convertirá en la academia de donde surgirán los talentos ensenadenses con aspiraciones de Grandes Ligas.
La instalación apenas empieza a ser construida en Villa Colonial, fraccionamiento vecino de la Ciudad Deportiva de Ensenada, «una cuadra adelante de Oxxo y 7 Eleven sobre el bulevar Los Lagos».
Pero a finales de febrero ya estará lista para iniciar operaciones, según el cálculo realizado por Julián Laureán.
«Lo que buscamos es que Ensenada se convierta en una máquina de beisbol y consiga campeonatos estatales y nacionales con esa producción de peloteros. Y como siguiente paso queremos exportar talentos a Ligas Menores y Grandes Ligas», explicó.

El pelotero que juega cada domingo en la Liga Industrial Comercial con el equipo Mantarrayas explicó que en la actualidad trabaja en el campo de beisbol de Ciudad Deportiva dando servicio «desde niños de cinco años hasta los prospectos que pueden ser firmados por organizaciones de Liga Mexicana o Estados Unidos, ya sea en colegios o Grandes Ligas».
«Por lo pronto estamos en Ciudad Deportiva y después nos iremos a la Academia donde tendremos jaulas de bateo, entrenamiento especializado y gimnasio. Será una Academia en todo el sentido de la palabra», afirmó.
El desarrollo de Jorge Flores y Andrés «Hulk» Díaz, así como otros elementos firmados por equipos de Grandes Ligas como Fernando Pérez, «son muestra del tremendo potencial que hay en Ensenada».
«Tenemos una base de experiencia en el beisbol colegial y profesional, y más que nada queremos poner eso al servicio de los prospectos de Ensenada», apuntó el ex jugador de Potros de Tijuana Broncos de Reynosa y Olmecas de Tabasco, entre otros.

Única en la región
El venezolano José Rivas, manager de equipos en la Liga Municipal Infantil y Juvenil, así como en Maneadero, indicó que «será la primera academia infantil de estas características en Ensenada».
«Contaremos con gimnasio, un mini campito para cubrir las edades de tres a cinco años. El propósito es desarrollar los talentos desde temprana edad hasta 15 o 16 años, con la idea de también exportar peloteros», refirió.
El ex beisbolista profesional precisó que «la escuela estará abierta a la comunidad en general. Será un ambiente familiar y tendremos la opción de que los papás puedan estar en el gimnasio mientras esperan a sus hijos».
«Para nosotros es un sueño hecho realidad, un trabajo que planeamos desde hace diez años y encontramos un socio, Mitzunori Gabriel Hirata, que nos ha ayudado a consolidar este proyecto», señaló.
El objetivo de la academia, puntualizó, es aprovechar el potencial que existe en México e inculcarles la mentalidad de buscar la oportunidad en Grandes Ligas desde una edad temprada.
«En Venezuela y República Dominicana los jugadores trabajan fuerte desde los 13 años con la esperanza de ser firmados a los 16 porque saben que pasando los 17 siempre será más difícil que se los lleven», detalló.
Julián Laureán, nacido en el Distrito Federal, radicó en Sinaloa y los Estados Unidos, pero decidió establecerse en Ensenada «porque me gustó la ciudad y porque aquí conocí a mi esposa y nacieron mis hijos.
En el caso de José Rivas, «la decisión de vivir aquí se dio por la seguridad y por el tipo de ciudad, muy tranquila y con mucha oportunidad de desarrollar el trabajo que me gusta».





