Apuntes perdidos

Apuntes perdidos







Por Marco Antonio Domínguez

Nada de nada. Mis colegas vienen de Tijuana. Son tres y los tres me preguntan “qué onda con Inmudere”. Se refieren al Instituto Municipal del Deporte y Recreación de Ensenada. Les respondo que ahí nunca pasa nada. Corrijo y les digo que parece que nunca pasa nada. Sería aventurado asegurar que no pasa nada. No me consta. Pero he revisado el archivo informativo de diciembre de 2010 a marzo de 2013 y encuentro muy poco, casi nada. Me preguntan el nombre de la persona que maneja el área de comunicación y les respondo que en Inmudere no existe área de comunicación. Ríen. Les agrego que sólo hubo área de comunicación hace dos administraciones y les revelo el nombre de los dos encargados. Ríen más. Me preguntan de nuevo por el desempeño de la actual directora y contesto que, en casi tres años, tal vez ella y sus colaboradores hayan hecho bien su trabajo. Siempre y cuando su trabajo haya consistido en aparentar que nunca pasa nada.

El campeón. El boletín decía que el campeonato quedó en la universidad local. También señalaba que el campeón ganó la competencia sin problemas. Que la sede fue el gimnasio de la universidad en El Sauzal y que ahí mismo se registraron otros cinco campeonatos. El nombre del campeón fue publicado como si se tratara de otro más. Pocos sabían que el campeón participaría en el evento. El campeón no fue mencionado ni en la rueda de prensa previa al evento. Mucho menos fue invitado. Los invitados eran puras autoridades y periodistas. No el campeón. El campeón, de haber sido anunciado por los organizadores, seguramente habría sido seguido de cerca por los periodistas que dieron cobertura a la rueda de prensa previa a las actividades. El campeón estudia en la UABC de Ensenada. Es medallista panamericano y ganador de un montón de oros dentro y fuera de México. Ni siquiera me enteré de que el campeón competiría. Publiqué la nota de su medalla de oro, pero con una foto de archivo, porque, aunque soy  periodista, no me enteré cuándo ni dónde competiría. El campeón es karateka y se llama Daniel Carrillo. El evento se llamó Universiada Regional. Y no me gustó.

A nombre de los señores editores. Hay que leer y releer el galimatías, ese enredo formado de palabras desordenadas. Es preciso quitar paja del texto, pero al quitar la paja queda poco. Casi nada. La edición resulta inútil. Lo rescatado sigue revuelto. También hay que eliminar las alineaciones de los equipos y las apreciaciones del autor para desaparecer cualquier otro rastro de crónica futbolera dentro del texto de beisbol. Pero no hay manera de corregir el caos. Cuando menos el marcador sirve de referencia. Ya son tres juegos. Apenas pretemporada. Los impetuosos Toros –esa organización que parece ajena a la Liga Norte de México por romper con la costumbre de los equipos militantes del circuito, tan austeros en materia de comunicación– cojean de una pata. Faltan nueve días para la jornada inaugural. Tiempo suficiente para que capaciten al personal que cuenta, a manera de boletín, sus historias dentro del diamante.