Apuntes Perdidos

APUNTES PERDIDOS

Archivo

           

Por Marco Antonio Domínguez Niebla

Caducidad

La reunión fue amigable en el tono y en las formas. Cosa de dos, sin intermediarios, para consumar la plática informativa con carácter de urgente sobre ese asunto del que la primera autoridad, seguramente ocupada por prioridades en la violentada ciudad que preside, ignoraba casi todo, por no decir que todo. Nada de oficina. Nada de formalidades. Todo lejos del cuarto piso del Palacio Municipal. Cita en el búnker presidencial: Las Rosas, el lujoso hotel propio, donde Marco Antonio Novelo, sin más asesor que su juicio, ofreció atender personalmente ese tema que ni su director del deporte, Arturo Hernández, ni el regidor responsable de la comisión de esa materia en el cabildo, Rodolfo Mellado, supieron atender sin generar un conflicto que trascendió hacia la opinión pública.

Entonces, con vista a la bahía y solo frente al presidente del patronato del Salón de la Fama, Fernando Ribeiro, el alcalde prometió agilizar un trámite atorado por la intervención de los dos servidores públicos antes mencionados, ambos en contra de la renovación del convenio para la cesión de la misma extensión otorgada por la pasada administración municipal dentro del deportivo Sullivan, después de que el proyecto deambulara por más de una década sin casa, víctima de la desidia gubernamental reinstalada de diciembre a la fecha.

Los dos, en consecuencia, establecieron compromisos: el presidente municipal Novelo resolvería el tema, ya sea acabando con la interrupción del convenio en el mismo lugar -aun cuando se anunció que éste sería ocupado por un grupo de deportistas de capacidades diferentes- o consiguiendo uno alternativo sin más aplazamientos ni demoras cercanas al año de tener en lista de espera a los promotores del Salón de la Fama bautizado con el nombre de su principal promotor, el fallecido cronista deportivo Alfredo Marín Marín Méndez. El encuentro, incluso, fue sellado por un esperanzador: “nos reunimos la próxima semana”.

En reciprocidad, Ribeiro prometió que el tema no sería tocado de manera pública hasta establecer definiciones. No más convocatorias a la prensa, ese ente -canallesco para varios que gobiernan- canalizador de críticas y señalamientos.

Tregua, al fin, con fecha de caducidad porque, por lo pronto, el primero ha incumplido la promesa hecha durante aquella plática amigable en el tono y en las formas, cuya segunda parte, lejos de ser consumada “la próxima semana” en el cuarto piso de la oficina oficial o en el lujoso búnker presidencia o donde sea, se ha extraviado dentro de la agenda presidencial.

Mientras tanto, el segundo esperó lo suficiente: dos meses y medio, para ser precisos, sin que sus llamadas al entorno más cercano del alcalde hayan sido atendidas; entonces decidió atender la mía.

*El autor es colaborador de AGP Deportes.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

To Top