Apuntes Perdidos

APUNTES PERDIDOS

           

Por Marco Antonio Domínguez Niebla

El señor Puma

“No te escondas detrás del señor”, le decía Daniel, hábil en eso de dirimir discrepancias producto del oficio ganado por herencia detrás de la barra de “El Pirata”, una de las cantinas más longevas de Ensenada, propiedad de su familia, los Verdugo. En este caso, sin embargo, no intentaba apagar el conflicto. Por el contrario: instaba a uno de los protagonistas del mismo a no refugiarse en la frágil humanidad de don Pedro Moreno, el octogenario colaborador del eternizado líder del beisbol en Baja California, Freddy Lugo, aterrado mientras lo increpaba Alberto Mancilla Ponce, su compadre, ya convertido en opositor para entonces, cuando recién se había dado a conocer la repartición de localías en la final del estatal de 2005. Y es que el manager de la Liga Industrial Comercial se lo quería comer crudo, mientras le decía de todo, por sentirse afectado a días de decidir al campeón de Baja California ante la también local Liga Municipal. El estacionamiento de la cafetería Monique fue el escenario. Todo como consecuencia de lo ocurrido al interior del establecimiento ubicado entre las calles novena y Espinoza, justo frente a la Policía Municipal. De vuelta al inicio del texto, Daniel Verdugo acompañaba a Alberto Mancilla como parte de la comitiva de la selección Industrial Comercial, exacerbada frente a las actitudes del presidente de la Asociación Estatal de Beisbol: retador y prepotente al interior de la cafetería; temeroso y de voz temblorosa al exterior. “No me escudo detrás del señor, no sé por qué se ponen así, todo fue legal, dentro de la normatividad…”, repetía ese día como repite a 12 años de distancia cual si fuera disco rayado, convertido en un chiste, un payaso sin gracia. Y así huyó: balbuceando, cobarde frente a un rival al que la normatividad y la legalidad y lo jurídico y todos esos términos utilizados por el dictador a modo de chaleco antibalas ya le valían muy poco. Tanto como nada. Y se dio vuelo diciéndole sus verdades. Entre mentadas de madre y sarcasmos sobre su hombría, salía despavorido de La Bella Cenicienta con rumbo a Tijuana, zambullido en el asiento del auto, hecho un manojo de nervios, el presidente del beisbol legal y federado de Baja California. Pero esa vez, El Freddy no sólo se peleó con la gente de la IC. Poco antes había intentado menospreciar a uno de los representantes de la Liga Municipal: El Puma Peña. Incluso pretendió sacarlo de la cafetería. El Puma lo encaró y lo ignoró. Y como el dictador del beisbol de Baja California es rencoroso, no olvida ni perdona por más años que hayan pasado, hasta este día trata de vetar toda iniciativa surgida del “tal Puma Peña”. Así tal cual consta en documentos oficiales la referencia hacia uno de los personajes de mayor reconocimiento en el beisbol estatal: “un tal Puma Peña”. A 18 años de la elección de El Freddy como presidente del beisbol estatal todos esos desplantes son motivo de burla (basta con leer el documento que “adorna” esta columna). Nadie lo toma en serio más allá de quienes siguen creyéndose el cuento de que “lo federado” vale más que lo demás. Mientras tanto Raúl Peña, El Puma, al igual que Alberto Mancilla, sigue haciendo beisbol. Y del bueno.

*El autor es colaborador de AGP Deportes.

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