Apuntes perdidos

Apuntes perdidos







Por Marco Antonio Domínguez Niebla

 

Como los de primera. El jalón parece dentro del área, pero el árbitro lo marca fuera. Atlas reclama lo que parecía un claro penal a su favor. En la siguiente acción, un jugador de Atlas entra al área y es desplazado del esférico de manera lícita, carga hombro con hombro, pero el árbitro marca falta y penal. Pumas reclama lo que parecía una sobresaliente jugada defensiva. Con ese par de decisiones, los dos equipos han sido afectados y el pase a la final de la categoría 2000 en la Liga de Futbol Infantil y Juvenil de Ensenada ha tenido que decidirse desde el manchón penal. El árbitro compensó. Es decir, falló dos veces.

 

Palabras sobre la cancha. Pasarán uno por uno. Alguno tomará su teléfono inteligente (así les llaman a los teléfonos) para no ser abordado por los reporteros que aguardarán sobre la valla. Otros caminarán aprisa con los audífonos puestos con el mismo fin: evadir a la prensa, como si lo que tuvieran que decir fuera secreto de estado o tratado de filosofía, o como si los reporteros fueran a preguntar algo diferente a lo que preguntan siempre. Uno que otro se detendrá y repetirá el discursillo de cada quince días. “Cada vez funcionamos mejor, este es el equipo que la gente verá de ahora en adelante”, si es que ganaron. O “merecimos más, pero la suerte no estuvo de nuestro lado”, si perdieron. Si pasa alguno con acento sudamericano, la cosa mejorará porque existe la posibilidad de que entre todas salga alguna declaración rescatable (lo traen en el ADN eso de entender y explicar mejor el juego). Tal vez este viernes esa parte sea prescindible. Es sobre la cancha donde esos hombres, de repertorio limitado frente al micrófono, hablan mejor. Así que la historia del Xolos contra Santos “por la fecha siete del Torneo Apertura 2013”, como uno tiene que referirlo en la crónica, quedará escrita sobre la cancha del Estadio Caliente. No en la (quién sabe por qué) llamada zona mixta.

 

Manoseo. Sólo decir salón de la fama del deporte suena bien. Y sólo hay que explicar la función de un salón de la fama del deporte para que suene mejor. Cuando empieza a sonar mal es cuando el oportunismo reemplaza las buenas intenciones. Diez años, ya, sin un avance real.

 

Antídoto. Vela mete muchos goles. Buenos, la mayoría. Juega en la liga más importante del mundo y también disputa la Champions con la Real. Ochoa ataja todo lo atajable. Dispara Zlatan, dispara Cavani, dispara Pastore. Juega contra el mejor equipo de la liga francesa, el poderoso PSG, y gracias a él el modesto Ajaccio rescata el empate. Vela y Ochoa se rebelan contra el técnico y la selección mexicana y a mí no me queda más que admirarlos. Bien dicen aquello de que el nacionalismo se cura viajando.

 

Tobillos en riesgo. Les llaman Big Masters para no llamarles super veteranos o mayores de 60 años o futbolistas de la tercera edad. Y vaya que el grupo de caballeros experimentados lo pasaron difícil cuando les programaron encuentros en el campo de futbol del deportivo Sullivan, ese que alguna vez fue verde y que ahora es una plancha amarillenta llena de agujeros a modo de trampa para los valientes que osen competir ahí poniendo en riesgo sus tobillos.







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