Burgos, el «Guerrero» de Ensenada, ya piensa en el profesionalismo
Alejandro Burgos


Ensenada, Baja California.- José Alejandro Burgos ha peleado contra los mejores rivales de su categoría hasta convertirse por varios pasajes de su carrera en el mejor boxeador mexicano de la categoría 49 kilogramos.
Pero el espinoso camino que ha atravesado hasta conseguirlo, también se ha visto obstaculizado por «fuego amigo» dentro de la misma selección mexicana de boxeo amateur.
Pese a los cinco campeonatos de Olimpiada Nacional y el actual título de primera fuerza en México, el púgil nacido el 13 de julio de 1995 en Ensenada, Baja California, siempre ha sido relegado a un segundo plano.
En ese sentido, explicó que la presencia de Joselito Velázquez, peleador al que ya venció en 2013, ha sido priorizada por los técnicos nacionales.
Además, una cortada sufrida en la más reciente Olimpiada Nacional lo ha retirado de la actividad durante al menos dos meses y por el momento espera que sane la herida que requirió de cinco puntos de sutura en la ceja izquierda.
La lesión, ya con el desempeño demostrado como seleccionado nacional y líder de la división donde compite, es un punto de inflexión en su carrera para decidir el paso definitivo, la transición de peleador amateur a profesional.
«Ya lo estoy pensando y no tiene caso seguir arriesgándome a otra cortada, ahora que ya peleo sin careta», dijo durante un evento en el que fue reconocido por el Sindicato de Burócratas en Ensenada. Y sostuvo: «me siento listo para debutar de manera profesional».
El cimiento de la carrera del boxeador dirigido por Hugo «Zurdo» Díaz es formado por 170 peleas en el terreno aficionado con apenas siete derrotas.
«Saben que soy el número uno, pero sí, siempre ha habido favoritismo hacia Joselito», refirió sobre la ventaja que ha dispensado el cuerpo técnico nacional a su compañero de selección.
«El Gusano» lamentó que desde su ingreso al equipo «Guerreros», representante de México en la Liga Mundial de Boxeo, no haya tenido la oportunidad de debutar.
«Fui a Azerbaiyán y cuando estaba a punto de pelear nos dijeron que no era necesario porque ya habíamos ganado como equipo», explicó.
Y meses más tarde, antes de la Olimpiada Nacional, «me dijeron que yo tenía que conseguir (recursos) para pagar parte del viaje a Cuba donde pelearía contra un rival al que podía ganarle».
Al final, «en vez de ir a Cuba me quedé en la Olimpiada, y en mi tercera pelea el rival de Nayarit me buscó en el último round para darme el cabezazo intencional».
Aún así, avanzó de ronda y, como su adversario en la final era el también bajacaliforniano Edwin Soto, el cuerpo técnico decidió que la medalla de oro quedara en poder del ensenadense.
«Para sobrevivir en este medio, de verdad hay que ser un guerrero»,afirmó.

Por su parte, Hugo Díaz señaló que su dirigido tiene el potencial para militar en el terreno profesional dentro de la división mosca, aunque advirtió que tendrá que adaptarse a los cambios de uno a otro ámbito.
«Su ventaja es que ya tiene 27 peleas sin careta y ha peleado con el vendaje de los profesionales», indicó.
El técnico coincidió en cuanto a la necesidad de superar «tantos problemas» que se le han presentado en el amateurismo por cuestión de «compadrazgos».
«Yo lo entiendo. Es frustrante seguir esperando a que le reconozcan lo que se ha ganado y creo que ya no tiene caso seguir», apuntó.
En ese sentido, adelantó que «hay dos empresas grandes y una no tanto que lo buscan para firmarlo, así que vamos a esperar estos dos meses para que se recupere de la cortada en la ceja para decidir».
Ambos, boxeador y entrenador, dedicaron todos los logros que han conseguido al fallecido entrenador de boxeo Ramón Marchena Marchena, quien «de inmediato vio que (Burgos) tenía futuro en el boxeo».




