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Crónicas del emparrillado

CRÓNICAS DEL EMPARRILLADO (Seattle, campeón)

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Los campeones neutralizaron a Peyton Manning

Los campeones neutralizaron a Peyton Manning

Por Julio Arturo Couoh

 

DEJA VU: El Super Bowl XLVIII me recuerda al XXXVII que se jugó en San Diego. Así como la defensiva de los Tampa Bay Buccaneers hizo el gasto fuerte para neutralizar a Rich Gannon, Seattle aplicó a su perímetro y sus equipos especiales para mantener cautivo a Peyton Manning hasta antes del cuarto período. Pero existen también otros detalles interesantes que se han dado a traves de la historia del Super Domingo. Recordemos cómo los Dallas Cowboys limitaron a los Dolphins de Miami en la Edición VI a sólo un gol de campo y la llamada “Doomsday” Defense no sólo paró en seco, sino acorraló a Bob Griese un año antes de que su equipo se redimiera con la llamada temporada perfecta. Fue un difícil arranque para Peyton Manning. Fue su primer cuarto más tormentoso con el safety, justo al inicio del partido. Falló la comunicación con su línea ofensiva. Hay que recordar que algo similar le sucedió en 2007 en Miami contra los Bears de Chicago tras un regreso de patada que a los Colts de Indianápolis los puso en contra en el inicio del encuentro del Super Bowl XLI. Pocos “safeties” son los que recuerdo en los súper tazones desde la edición XXV a la fecha. Uno de ellos fue precisamente en aquella ocasión que la defensiva de los Bills de Búfalo derribo a Jeff Hostetler en Tampa cuando formaba parte de los New York Giants, que para su fortuna otro error los hizo campeones: la patada fallida de 37 yardas de Scott Norwood. Monarca en la Costa Oeste Peter Carroll sumará a su vitrina de trofeos colegiales obtenidos al fente de USC, el máximo galardón de la NFL tras ganar el Super Bowl. Seattle también obtendrá su primer título y su marca queda en 1-1. Hace ocho años jugaron su primer Super Bowl y lo perdieron ante Pittsburgh en Detroit. Antes de los Seahawks ningun otro equipo de Seattle había conseguido un campeonato de Liga Mayor, con excepción de los Supersonics en la NBA. Los Mariners (para variar de Beisbol) se han quedado en el camino. Hace casi 15 años, Carroll tuvo temporadas con más pena que gloria en los Patriotas de Nueva Inglaterra. Emigró al ovoide universitario e hizo renacer la mística de los Trojans. Hoy es un regreso a la NFL coronado por la puerta grande. Era algo que no veía desde la época de Jimmy Johnson con los Hurricanes de Miami en la NCAA y los Dallas Cowboys de los 90′. Pero hay otro dato interesante: Russell Wilson se convierte en el segundo mariscal de campo con raices afroamericanas en ganar un Super Bowl. No sucedía desde 1988 con Doug Williams y los Washington Redskins, precisamente ante Denver. Y si nos vamos más atrás, las llamadas minorías, tuvieron a su primer campeón mariscal abridor de Super Bowl con Jim Plunkett, de ascendencia mexicana, cuando los Raiders conquistaron su segundo Super Tazón. Previamente, Tom Flores lo hizo, aunque como suplente de Len Dawson con los Kansas City Chiefs. Pero aún no se ha cumplido otra expectativa en la historia de este juego: No ha habido quarterback campeón con dos camisetas distintas. Morton, Manning y Warner no pudieron lograrlo. Jugando a ser Knopfler o Sting El medio tiempo con Bruno Mars fue otro “Deja Vu”. Insisto en que la cancion “Out of Heaven” tiene acordes que se parecen a “Sultans of Swing” de Dire Straits sin la voz ni requintos de Mark Knopfler. Esa cancion que no dejó de sonar toda la semana en las emisoras de habla inglesa en San Diego, también me recuerda a varias piezas de “The Police” como “Spirits in the Material World”, “I can’t Stand Loosing”, “Roxanne” e inclusive “Message in a Bottle”. Mars en el escenario parece evocar al personaje de Bob, hermano mayor de Richie Valens en “La Bamba”, interpretado por Esaí Morales. No todo es deporte, pero sí espectáculo Afortunadamente esto es lo que hace diferente al Super Bowl y a la NFL de cualquier otra cosa. El comercial “censurado” de Scarlett Johansson acabó por pasarse pero sin la frase: “Sorry Pepsi, Sorry Coke”. Al mismo tiempo, veo la nueva campaña de “24” con el hashtag de “Jack is Back”, ahora en el Reino Unido, pero Jack me parece demasiado violento y bruto. No tiene la finura del “Doctor Who” ni la caballerosidad ni perspicacia de Luther. La accion predomina sobre el drama y ahí los Británicos guardan cierta diferencia con el estilo de produccion que se hace en la América Hollywoodesca. Es como el Whisky Escocés y el destilado en Wisconsin o Tennessee. Para cerrar, reaparece Jerry Seinfield con menos cabello y algunos años encima. Mucho se habla de los episodios especiales de reencuentro de los personajes que aún salen al aire en retransmisiones en horarios nocturnos. La Rambler Pacer sale a cuadro y parece congelar el tiempo como las canciones de Bob Dylan, quien fue elegido como “vocero” de la campaña de Chrysler bajo el slogan “American Import”. De nueva cuenta Detroit viene a la meta. Detroit esa ciudad en la que los Seahawks se quedaron en el camino hace ocho años. Pero hoy hay nuevo campeón.

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Peyton Manning, campeón por segunda vez en su carrera, tras el título con Broncos

EL CABALGAR DE PEYTON MANNING

Por: Julio Arturo Couoh 

Peyton Manning se convirtió en el primer Quarterback en la historia del juego en ganar dos Super Tazones como mariscal titular con dos camisetas distintas.

Lo hizo como parte de los Colts de Indianapolis en el Superbowl XLI en Miami, y también con Denver en el 50.

Curiosamente, sus dos equipos fueron “equinos” o tenían a un caballo como mascota.

Con Colts, Peyton Manning ganó su primer Super Tazón

Con Colts, Peyton Manning ganó su primer Super Tazón

El también jugó en equipos que en el pasado tuvieron dos grandes mariscales de campo como fueron los casos de Johnny Unitas con los viejos Colts o Potros de Baltimore y John Elway, quien curiosamente fue seleccionado en el draft por Baltimore, pero nunca jugó con ellos, ya que pertenecería a la postre a los Broncos de Denver.

Pero, ¿cuántos quarterbacks se han quedado a un paso de conseguir el tan ansiado “doblete” en el Super Bowl con dos uniformes distintos figurando como titulares?

Hasta el momento, Manning es el único. Kurt Warner jugó dos Super Bowls con Rams y uno con Arizona, pero no pudo levantar el trofeo Lombardi con los Cardinals y sólo lo hizo en una ocasión como parte de los Rams.

En su segunda aparición, los Patriotas de Nueva Inglaterra se alzaron con el triunfo pero a lo largo de la historia han sido cuestionados sus campeonatos por “espionaje”.

Craig Morton jugó con los Cowboys de Dallas y los Broncos de Denver, pero no pudo ganar un solo Super Bowl al frente de ambos equipos.

La perla Morrall

El único que quizá estuvo más cerca fue Earl Morrall. Morrall jugó tres Superbowls con dos equipos distintos: los Colts y los Dolphins, pero su historia es curiosa. Como titular en el SB III perdió contra Joe Namath y los Jets.

En el SB V ganó su primer anillo, pero compartió la posición con el legendario Johnny Unitas en un partido plagado de errores tanto por parte de Dallas como por parte de Baltimore.

Johnny Unitas y Earl Morrall en 1968

Johnny Unitas y Earl Morrall en 1968

Fue gracias a un gol de campo de Jim O’ Brien que Morrall y Unitas obtuvieron el anillo de campeones. Algunos jugadores como Bubba Smith, se han reusado a portar el anillo, debido a que en sus propias palabras: “ganamos pero no como debimos haberlo hecho”.

De hecho, en este Super Bowl se reconoció como Jugador Más Valioso a un  integrante del equipo perdedor: el apoyador Chuck Howley, de los Vaqueros de Dallas, quien declinó la distinción en solidaridad con su equipo, y de hecho no asistió a la reunión protocolaria de los más valiosos previo al arranque del pasado Super Bowl.

Pero volviendo al caso de Morrall, en 1972 Morrall suplió a Bob Griese y contribuyó a que los Dolphins tuvieran la temporada perfecta que culminó con el triunfo del SB VII.

Morrall ganó 11 de los 17 partidos de Miami invicto, pero no pudo abrir como titular en el SB VII, ya que si bien los Dolphins habían ganado el juego de campeonato de la AFC en contra de Pittsburgh, la “Perla” batalló en ese encuentro.

Fue por eso que Don Shula llamó de regreso a Griese, quien jugaría el encuentro siguiente ante los Redskins en Los Ángeles.

Aunque Morrall siempre estuvo detrás, o mejor dicho, compartió los controles de la ofensiva con dos grandes como Johnny “U” y Griese, el mariscal fallecido en 2014, tiene su lugar en la historia del juego.

Earl Morrall durante su militancia en Miami con Dolphins

Earl Morrall durante su militancia en Miami con Dolphins

Las controversias

Independientemente de las polémicas que han surgido en torno a Manning en los últimos días, esta situación no le restan méritos de ningún tipo sobre lo hecho en el campo.

Ha habido también casos controversiales como los del apoyador de los Baltimore Ravens, Ray Lewis, e inclusive el de Lawrence Taylor, quien después de una prolífica carrera con los Gigantes de Nueva York, con los que inclusive ganó dos Super Bowls, llegó al Salón de la Fama de Canton, aunque en algún momento llegó a reconocer sus problemas de adicción.

Esta polémica también se ha dado con los beisbolistas, y es inclusive donde también hay un “mundo paralelo” del que ya se conocían algunos aspectos, pero José Canseco los destapó como una autocrítica en el libro “Juiced”.

La historia de Canseco también es controversial, e inclusive desencadenó su detención justo en la frontera.

Denver, con Manning al mando, ganaron la edición 50 del Super Tazón

Denver, con Manning al mando, ganó la edición 50 del Super Tazón

 

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EN RECUERDO DE UN MAESTRO, MENTOR Y AMIGO: Marcelo Martínez (1937-2015)

Por Julio Arturo Couoh

QUERIDO MARCELO –  Yo no quería cubrir deportes. No era mi objetivo. Mi mente siempre estuvo en otro lado. Yo era feliz en espectáculos y en cultura.

De Ana Lilia Cortés, editora de “Telón” (nombre de la sección de espectáculos) y del Profesor Rubén Vizcaíno, otro grande, a cargo del suplemento identidad, aprendí mucho. Era su colaborador eventual. También lo sería del Turístico, con el paso del tiempo y supervisado bajo la lupa de Ricardo Acevedo. Creo que hoy usted se ha encontrado con ellos.

En aquel 1999 recorrí muchos rincones de la redacción de Editorial Kino. Al paso de algunos meses, repentinamente se abrió una plaza de tiempo completo en Editorial Kino. La condición era ingresar a la sección deportiva.

Reconozco que no deseaba hacerlo. Muchos saben las razones de ello. Pero, su presencia. La presencia de usted, Marcelo Martínez, fue el contrapeso. Fue de vital ayuda. Fue un gran mentor al que le debo muchas cosas en esos momentos difíciles.

Gracias a usted se me abrieron las puertas de la NFL, cuando me dijo: “Aquí tienes esta carta y dirígete a la oficina de los Chargers, habla con el director de relaciones públicas y dile que serás el reportero asignado para cubrir al equipo”.

Era el verano de 1999. Y así nació esa columna “Crónicas del Emparrillado”, la cual fue como mi hija. En la primera edición incluimos comentarios de Jauleen Faumina.

“¿Y quién es ella?”, dirá la gente. Se trataba de nadie mas ni nadie menos que de la prima de Junior Seau, con quien nos topamos en el trolley aquel viernes por la noche, antes del partido, un día después de que Robynn, la asistente de Bill Johnston, Director de Relaciones Públicas de los Chargers, se comunicara con nosotros para decir que estábamos acreditados.

Y así empezó la aventura de la que fuimos cómplices. Con confianza en el aprendiz, me dio la venia para que hiciera el “itacate” y después las maletas para iniciar el incansable movimiento.

Primero a través del Trolley, del Coaster y los autobuses. De La Jolla a Murphy Canyon. De Murphy Canyon a Mission Valley. De Mission Valley a La Costa. De La Costa a Torrey Pines. De Torrey Pines a Las Vegas. De Las Vegas al Super Bowl.

Cinco viajes. El primero en San Diego, el más inolvidable, por que antes de esta última parada también se dio la oportunidad de viajar a Oakland para cubrir la postemporada de los Raiders para conocer y entrevistar a Tom Flores, a Jim Plunkett.

Usted me hablaba de Sid Gilman y de Lance Alworth, el famoso “Bambi”.

No había “wifi”, mucho menos banda ancha.  Las transmisiones desde el Qualcomm se hacían por línea telefónica. Ya mucho más adelante, en mis tiempos escribía  y enviaba por Fax.

Pero para estar seguros de que la información llegara a la redacción había que tomar el Trolley hasta la línea y después abordar un taxi colectivo rumbo al Alamar para redactar la nota.

Pero esa primera noche en la NFL fue especial. Había nuevos medios, nueva competencia. Luego surgió una nueva fraternidad.

Al día siguiente usted dijo: “¿Qué mas traes, chavalón?”.

“Conversé con Darren Bennett, el australiano”, le respondí.

Esa fue la primera historia de portada en la sección coeditaba por otros dos queridísimos colegas: Octavio Favela y Gustavo Cazares.

Así mi vida en la NFL fue tomando forma. Después llegaron los viajes a Arizona para seguir el Spring Training. Reconozco que por el Béisbol nunca hubo la misma pasión como por la NFL, equiparable a mi afición por la música y las películas. Pero había que escribir y hacer entrevistas. Algunas fueron agradables. Otras no tanto.

También, me tomaba tiempo para poder describir otros momentos. No necesariamente los deportivos.

Hubo quien no estuvo de acuerdo en que escribiera en dos secciones. Pero de parte suya, Marcelo siempre hubo un gran apoyo.  Y eso se lo agradeceré por siempre. No tiene precio.

Tal vez por eso no renuncié a deportes. Tal vez por esa paciencia y por esa fe de veterano que usted depositó en este novato, nos aguantamos ante la tempestad en cubierta.

Hubo adversidades. Muchas. Pero me reconfortaba platicar con usted durante las largas guardias en la redacción de Editorial Kino. A veces hasta las 12 de la noche. Después del cierre de edición. A la llegada del “Q”. Luego de entregar la nota.

Juntos recorrimos en un par de ocasiones el campo de Peoria, hace quince años, un suburbio de la zona metropolitana de Phoenix. Hoy, un paraíso para el aficionado al béisbol y al golf.

Hoy me entero de su partida Marcelo. Descanse en Paz Marcelo Martínez Corrales. Donde quiera que se encuentre, Dios lo bendiga maestro, mentor y amigo. Atentamente: Julio Arturo Couoh.

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Por Arturo Couoh
Russell Wilson entrará en escena el domingo contra el veterano Peyton Manning

Russell Wilson entrará en escena el domingo contra el veterano Peyton Manning

DIABLO VIEJO, JOVEN ÁNGEL -La diferencia de edad entre un quarterback y otro.

Peyton Manning es 12 años mayor que Russell Wilson. En 2009, en Tampa y durante el Super Bowl XLIII, Ben Roethlisberger tenía 26 años y Kurt Warner 37. La diferencia fue de 11 años. Roethlisberger le dio su sexta y, hasta ahora, última corona a los Steelers de Pittsburgh, franquicia con más apariciones y títulos desde que se implementó el formato de decretar ganador al campeón del Súper Domingo (6 Trofeos Lombardi, 2 subcampeonatos, 8 apariciones e igual número de títulos dentro de la AFC).
Casi una década era la que “se llevaban” Johnny Unitas y Joe Namath cuando se desarrolló el Super Bowl III en Miami, Florida.
Unitas representaba la vieja escuela. El establishment. El “American Hero”. Namath era la rebeldía, la juerga y el libertinaje fuera del campo, acorde con la década de los 60′ a punto de expirar.
No había “curfew” o toque de queda para el galán de Broadway, que sabía disfrutar de una buena juerga antes del que fue el mejor partido de su carrera.
Johnny Unitas como Charger

Johnny Unitas como Charger

Años atrás, en Los Ángeles, también lo hizo Max McGee con los Green Bay Packers, del que se dice, atrapó a una sola mano el primer pase de anotación en un Super Bowl a pesar de los efectos d una resaca, producto de las “pachangas” a las que asistió en Hollywood la noche anterior.

Los controles eran un tanto flexibles en aquellos ayeres y las medidas se han reforzado para “fiscalizar” a los jugadores la noche previa al juego.
No hay que olvidar que en 2003 Barret Robbins, fue noticia tras desaparecerse de la concentración de los Raiders y el resultado fue catastrófico para los corsarios al perder el Super Bowl ante su ex-coach, John Gruden y los Tampa Bay Buccaneers.
Lo curioso es que el Super Bowl se juega en medio de la nieve, en la ciudad que hizo inolvidable a “Broadway Joe”.
Hace ya 45 años, Namath le dió el único título que hasta el momento tienen los Jets tras vencer a los Colts.
El quarterback abridor en aquel momento para Baltimore fue la “Perla”, Earl Morral, quien no pudo cumplir los pronósticos en los que los Potros partían como favoritos ante unos desconocidos Jets.
En ese tiempo, quién pensaría de los silencios que son noticia como ahora lo son los escasos balbuceos de Marhsawn Lynch?
Joe Namath durante sus años de gloria

Joe Namath durante sus años de gloria

La nota previa se resumió en la frase “Garantizo una victoria” del propio Namath, que acabó por cumplirla. Aún así, y pese a la derrota de los viejos Colts de Unitas mantuvo su status de Leyenda y un par de años más tarde ganaba su anillo de Super Bowl gracias a un gol de campo de Jim O’Brien, quien ha sido uno de los campeones de la NFL con la carrera más corta (sólo duró cuatro años en activo).

De Earl Morrall podemos decir que también cumplió su sueño de ser campeón, pero no precisamente con los Colts, ya que emigraría a los Delfines de Miami y alternaría la posición de mariscal de campo con Bob Griese, quien tras una lesión que lo tuvo marginado de jugar gran parte de la temporada de 1972, cedió los controles a “The Pearl”.
Morral no jugó el Super Bowl VII, pero se ganó el anillo a pulso, ya que durante la mayor parte de la temporada regular en la que los Dolphins marcharon invictos, el peso de la ofensiva cayó sobre sus hombros, sin olvidar que los Cetáceos tuvieron también una de las mejores defensivas de la década de los setenta conocidos como los “No name Defense” o “La Defensiva sin nombre” con grandes jugadores como Manny Fernández, uno de los primeros hispanos campeones en el Super Domingo, y Jake Scott, jugador más valioso, que llevó el número 13 antes que Dan Marino.

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