Por Marco Antonio Domínguez Niebla

Falso nueve

Debo escribir más temprano. El tiempo se me vino encima hoy, primer día sin juegos desde que inició el mundial ruso. Por eso, iré al grano en el diario de hoy que ya casi es el de mañana. Y es que falta tan poco para que en todos lados se dividan los quieren verlo en plenitud logrando su pendiente y los que quieren verlo fracasar para decirle “pecho frío” y distanciarlo de Diego definitivamente. Todos pendientes desde muy temprano, dentro de unas cuantas horas, a las siete de acá, cuando empiece a escribirse la historia: su historia. Dicen que va de “falso nueve”, su mejor posición, la del Barcelona, la que alguna vez soñó Guardiola y que él la hizo realidad llenándose de goles en el mismísimo Bernabéu. No están, como aquella vez, ni Xavi ni Iniesta, tampoco Busquets. Hoy, de acuerdo a los trascendidos, lo acompañarán el joven Pavón de un lado y el casi jubilado Fideo por el otro. Ni Agüero ni Higuaín. Sin nueves-nueves. Banega sí, como el abastecedor de pelotas, las justas, ni de más para no recargarlo, ni de menos para que no se extravíe como ha sucedido casi todo el tiempo durante el mundial. Francia enfrente, gran equipo, selección dinámica, juvenil incluso, además de favorita con el goleador Griezmann, aún pendiente de despertar en el mundial, aunque carezca de toda la presión depositada en el protagonista de este texto, que ante rivales de mayor postín ha podido, aunque no de albiceleste, sino de blaugrana. Podría ser su despedida, el adiós del que pudo ser el más grande de la historia, pero le faltó la copa que levantaron Pelé y Diego. O el resucitador de la Argentina moribunda de este Sampaoli tan distinto al de cuatro años atrás en el banquillo chileno, ahora dependiente de él y en espera de que su 10 le ponga futbol y su capitán, que es el mismo, le ponga carácter. Ya en 90 con Diego y en 2014 con él, la selección argentina fue finalista cuando nadie lo creía. No bastó. En Rusia, Leo debe ser el Diego del 86, el que rodeado de un grupo solidario consumó la segunda copa para su país. Y como si este desafío no fuera suficiente -en esta época extraña que la discusión ha dejado de ser si Maradona o Pelé son los mejores de la historia- la jornada que da inicio a los octavos de final presenta a los protagonistas de la nueva polémica: el par de superdotados que se han ido potenciado el uno al otro durante la última década, repartiéndose balones de oro, programados en sábado. Y si contra Francia, Messi sale en Messi, un poco más tarde (¡cuidado, Uruguay!) será el turno de Cristiano.

*El autor es colaborador de AGP Deportes.







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