Falla de San Andrés no es la única fuente de riesgo sísmico para México

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Ensenada, Baja California.- La falla de San Andrés es uno de los sistemas tectónicos más importantes de Norteamérica; sin embargo, la actividad sísmica de México no depende exclusivamente de esta estructura geológica.

Con una extensión aproximada de mil 300 kilómetros, la falla marca parte del límite entre las placas tectónicas del Pacífico y Norteamérica. Su recorrido atraviesa California, Estados Unidos, y continúa hacia el sur mediante un conjunto de fallas relacionadas que se prolongan hasta el Golfo de California.

Debido a esta conexión tectónica, Baja California es una de las regiones mexicanas con mayor actividad sísmica. En la península existen diferentes fallas asociadas al desplazamiento entre ambas placas, especialmente en las zonas de Mexicali, el valle de Guadalupe, Ensenada y el Golfo de California.

No obstante, los movimientos registrados en otras regiones del país tienen orígenes distintos. En Guerrero, Oaxaca, Chiapas y otras entidades del sur, la principal fuente sísmica es la interacción de la placa de Cocos con la placa Norteamericana.

En esa zona ocurre un proceso conocido como subducción, en el que una placa se introduce debajo de otra, acumulando energía que posteriormente puede liberarse mediante terremotos de diferente magnitud.

Especialistas señalan que un sismo ocurrido en Colombia, Venezuela o cualquier otra región del continente no activa automáticamente la falla de San Andrés ni provoca directamente un terremoto en Baja California. Cada evento responde a las condiciones y tensiones acumuladas en su propio sistema tectónico.

Aunque no es posible predecir con exactitud cuándo ocurrirá un terremoto, Baja California mantiene un riesgo sísmico permanente por su ubicación geográfica. Por ello, las autoridades recomiendan contar con un plan familiar de emergencia, identificar zonas seguras y preparar una mochila con documentos, agua, alimentos, medicamentos y artículos básicos.