LA COLUMNA
La Columna

Por Marco Antonio Domínguez Niebla
Asunto de escritores
Ese par de palabras que aparecen sin excepción alguna por debajo del nombre del autor aún me generan cierta admiración, envidia de la buena en el mejor de los casos. Siempre que tomo una revista o periódico en los Estados Unidos, antes de cualquier intento por leer el contenido de la nota, el cuerpo de la información, empiezo por revisar la aparición de esas dos palabras que siempre me han sonado a confirmación de un oficio, al reconocimiento otorgado gracias a la calidad del trabajo. Y así ha sido desde que lo recuerdo, desde que era un niño y vacacionaba en casa de los tíos cada verano, ya fuera en Huntington Park o Riverside. Las visitas a las librerías o a los supermercados cuyos estantes ofrecían un montón de revistas, finalizaban con el hallazgo de la edición semanal de Sports Illustrated o el periódico del día con la respectiva revisión de la sección deportiva donde eran relatados, como verdaderas historias, los acontecimientos más importantes de la fecha. Futbol americano o basquetbol o beisbol. La especialidad era lo de menos. Desde la infancia descubrí ese título resumido en dos palabras que me sonaba más pomposo, más elegante y distinguido, más importante que cualquier licenciatura o maestría o doctorado, por la simple razón de que se trataba de la profesión elegida aun sin darme cuenta en ese momento. Al paso del tiempo entendí que estaba condenado a elegir solamente uno entre todos los deportes que conocí de pequeño. Ignoro si en los demás aficionados sucederá así. Conmigo, definitivamente así fue. El proceso funciona a modo de filtro de selección en el que uno, sin abandonar de manera absoluta a los demás, decide quedarse con un deporte favorito, un gran amor, si cabe el término. La búsqueda, entonces, giró de los Estados Unidos hacia Europa. Inglaterra, para ser precisos. Cada mes eran obligados los viajes a San Diego para la compra del ejemplar más reciente de la “magazine” inglesa “World Soccer”. Ahí me enteré de que el crédito del autor cambia un poco, se resume a una sola palabra, aunque el contexto es el mismo. Igual de respetuoso al oficio, igual de honroso. Allá no son maquila-notas o cronistas o comentaristas o cualquier barbaridad con la que se cataloga en algunos lugares a quienes se dedican al periodismo deportivo por escrito. En Estados Unidos, sports writer. En Inglaterra, writer. Traducido al español: Escritor deportivo o escritor, simplemente. En regiones de Sudamérica y la mayoría de los países europeos también sigue siendo una profesión digna, con exponentes que hacen de cada entrega piezas literarias. Contadores de historias con el deporte como tema central. Cuestión de forma. También de talento y preparación. De cultura.




