LA COLUMNA

Por Marco Antonio Domínguez Niebla
Beisbol y gasolina
Impresionados sería la mejor descripción del semblante dibujado en el rostro de ambos. Entre la muchedumbre, ellos eran dos de los invitados de honor. Cómo no darle un lugar preferente al próximo gran adversario. El campeón, ni más ni menos. Y ahí los colocaron. Donde tenían que estar. En la mesa central, a un lado del anfitrión. Cuando todo comenzó el ambiente más que beisbolero parecía taurino. Baile flamenco para iniciar el acto del equipo astado, como empezarán a llamarle en los encargados de narrar las crónicas deportivas. Luego la batucada y para continuar con el espectáculo, abarcado en los tres salones del gran hotel de la ciudad, el himno del equipo interpretado por un especialista en eso que llaman ambientar los eventos. Los dos invitados con la atención puesta en el escenario: uno simplemente viendo con admiración el acto, y el otro con su tableta grabando, a manera de toma de nota, lo presentado por la organización a la que tendrán como primer rival de la competencia. Si la música y el baile no habían sido suficientes, el maestro de ceremonias, recién llegado de la cabina de los Padres de San Diego, presentó el platillo fuerte en términos deportivos. Los ligamayoristas y los peloteros más importantes que ha dado la ciudad como padrinos de la nueva franquicia. Todos colaboradores y elogiosos con el esfuerzo destinado a llevar beisbol de desarrollo, primero, como preparativo para el regreso del beisbol importante, el de verano o el de invierno, como en otras épocas. Las preguntas y las respuestas de los representantes de la prensa al experimentado gerente del equipo, representante de la familia propietaria. En ese momento, ya todos hablan de los Uribe y su buen gusto para promover presentaciones y planear estrategias que generen el comentario de boca en boca hasta hacer de sus iniciativas un éxito, ya sea en el equipo de beisbol que administraron en 2004 o la empresa gasolinera de la cual son propietarios. Para Tijuana esa liga bautizada como Norte de México es asunto menor en relación a los antecedentes, un simple trampolín para crecer hacia cualquiera de los circuitos grandes de México. Para los dos invitados, también empresarios gasolineros, la cosa es diferente. En esa liga regional se han desarrollado, han crecido, han hecho un nombre. Por eso miran con tanto interés. Juan Manuel, el presidente, atento a cada detalle. Y Pepe, el gerente, grabando con miras a su próxima presentación en Ensenada. Ya habrán informado al alto mando de los Marineros la impetuosa embestida de los recién presentados Toros.




