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Por Néstor Cruz Tijerina

Isaac del Toro ganó hoy el Tour de Alemania, apenas cuatro semanas después de subirse al podio del Tour de Francia y confirmar lo que el mundo del ciclismo ya sabe: Estamos ante el joven ciclista más potente de la actualidad.

Este año ha sido un sueño para Isaac. Ha ganado cuatro vueltas por etapas: UAE Tour, Tirreno-Adriático, Tour Auvergne-Rhône-Alpes y ahora el Deutschland Tour. Y en julio hizo historia al terminar tercero en el Tour de Francia y quedarse con el maillot blanco como mejor joven.

Pero no sólo es lo que gana, sino cómo lo gana.

En Alemania, Isaac volvió a demostrar que sería un error encasillarlo como un «escalador puro». Puede ganar subiendo, sí, pero también puede hacer diferencias en recorridos prácticamente planos, atacar desde lejos, moverse en media montaña o resolver una contrarreloj.

Y eso no es normal.

En el ciclismo existen especialistas para casi todo. Están los velocistas, capaces de superar los 70 kilómetros por hora en un sprint; los escaladores, ligeros y diseñados para sobrevivir cuando la carretera apunta hacia arriba; los contrarrelojistas, especialistas en mantener enormes potencias durante kilómetros; los clasicómanos, fuertes en recorridos quebrados, adoquines y carreras de desgaste; y los puncheurs, explosivos en repechos cortos y violentos.

Cada uno tiene diferente peso, cuerpo, potencia y hasta una manera distinta de pedalear.

Por eso sorprende ver a Isaac pelear carreras y etapas que, en teoría, deberían favorecer a corredores con características muy diferentes a las suyas.

Al bajacaliforniano se le ve cómodo en la alta montaña, pero también en media montaña, repechos explosivos, descensos técnicos, contrarreloj y finales rápidos. Incluso en recorridos accidentados y superficies complicadas ha mostrado una capacidad extraordinaria para adaptarse.

Un perfil que inevitablemente recuerda al de su líder de equipo, Tadej Poga?ar: Un corredor al que resulta muy difícil diseñarle una carrera en la que no pueda competir.

Y basta revisar algunas de las diferentes formas en las que Isaac ha ganado:

  • Ataque explosivo — Tour Down Under 2024. Atacó dentro del último kilómetro y sostuvo unos metros de ventaja sobre el pelotón. Fue su primera victoria como profesional y la primera muestra de ese instinto para saber exactamente cuándo moverse.
  • Alta montaña — Giro de Italia 2025, etapa de Bormio. Después de una jornada durísima con Tonale y Mortirolo, todavía tuvo piernas para atacar en los kilómetros finales y llegar solo. No fue únicamente explosividad: Fue resistencia después de horas de montaña.
  • Sprint reducido — GP Industria & Artigianato 2025. Después de seleccionar la carrera en las subidas llegó acompañado por Scaroni y Piganzoli. No necesitó soltarlos: Los derrotó al sprint.
  • Muro y potencia — Giro dell’Emilia 2025. En las rampas de San Luca respondió a los ataques y terminó imponiéndose en uno de esos finales donde se mezclan escalada, potencia y explosividad.
  • Ataque en subida y llegada en solitario — Circuito de Getxo 2025. Atacó en Pike Bidea, abrió diferencia y recorrió solo los últimos kilómetros hasta la meta.
  • Contrarreloj — Tour de Alemania 2026. Esta semana ganó el prólogo de 2.6 kilómetros en 3:08, superando incluso a corredores mucho más identificados con la potencia y la velocidad.
  • Ataque lejano — Tour de Alemania 2026. Y aunque aquí no ganó la etapa, probablemente vimos una de las mejores demostraciones de su versatilidad. Atacó a 33 kilómetros de meta, rompió la carrera y recuperó el liderato que terminaría convirtiendo en el título general.

Y todavía hoy, con la general prácticamente asegurada, volvió a atacar en los kilómetros finales de una etapa destinada al sprint. Y estuvo a punto de conseguirlo: El pelotón lo alcanzó prácticamente sobre la línea y el velocista Paul Magnier terminó llevándose la etapa.

Eso quizá explique mejor que cualquier estadística lo que estamos viendo.

Isaac del Toro puede ganar escapándose, atacando en una montaña, sobreviviendo a una jornada de alta montaña, rematando un grupo pequeño, explotando en un muro o corriendo contra el reloj.

Tiene apenas 22 años. Todavía no sabemos cuál será finalmente su especialidad. Y quizá esa sea precisamente la mejor noticia: Puede que Isaac del Toro no necesite tener una.