Marco Deportivo :: El hombre detrás de la máscara

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Primero la duda. ¿Es o no es? Demasiado pequeño, a primera vista. Aún más pequeño, de cerca. Pero el timbre de voz, inconfundible, disipa cualquier incógnita. Es él. Detrás de la legendaria máscara plateada escapan las huellas del tiempo, marcas que rodean la mirada atenta de un hombre que rebasa el medio siglo de vida. En pleno corazón de la plaza, contesta las preguntas con soltura, sus respuestas son amplias, articuladas, directas, sin rodeos. No es un luchador cualquiera. Se siente cómodo charlando. La entrevista se extiende mientras crece la fila de aficionados que desean su foto o su autógrafo. Él no voltea aún. Concentrado, mira de frente a los entrevistadores, habla de lo suyo: el peso que lleva sobre sus espaldas por el puro nombre, el nuevo programa de televisión, la carrera ganada por la Lucha Libre de Estados Unidos sobre la mexicana. La fila, en su mayoría integrada por curiosos que caminan por la plaza, sigue creciendo cuando recuerda a su padre, el “Enmascarado de Plata”, ese hombre que llenaba las arenas y los cines protagonizando peleas encarnizadas contra los rudos de la época, las momias, los hombres lobo o los vampiros. Entre los temas surge aquel programa de televisión conducido por Jacobo Zabudovsky en el que su padre se descubrió parte del rostro revelando su identidad apenas unos días antes de morir, en 1984. Su comodidad parece interrumpida cuando se refiere a ese capítulo, pero contesta con la misma amabilidad: “El anonimato pesa, y mi padre, mostrando parte de su rostro, quiso hacer justicia a Rodolfo Guzmán, que fue quien le dio vida al Santo. Lo respeto, aunque yo no lo haría”. Pero no todo es Lucha Libre. Durante la entrevista dice que sus dotes de conversador están sustentadas por sus estudios como licenciado en comunicación y por su afición a la lectura, en especial si se trata de historia. Hombre de llaves y candados, pero también de letras. El tema lo apasiona: Gary Jennings, autor de la monumental novela “Azteca”, es uno de sus favoritos. Después cuenta entusiasmado la posibilidad de filmar una cinta que le planteó su maestro de cine en la universidad, Guillermo Arriaga, “gran amigo” y autor de películas nominadas al Óscar como Amores Perros, 21 Gramos y Babel. La entrevista termina, entonces cambia la dirección de su mirada y la dirige hacia la gente que lo aborda para llevarse su firma o su fotografía. Atiende a todos, sonríe, toma fotos con su Blackberry y las sube de inmediato a Twitter. Sin embargo, no se engaña. Ya no son los tiempos del Santo, el Cavernario, Blue Demon y el Bulldog. Es un sábado por la tarde cualquiera. El Hijo del Santo intuye, con tino, la pobre respuesta que tendrá la función que él encabezará dentro de unas horas en Ensenada, tal como sucedió un día antes en Tijuana.

mdominguez@elvigia.net

md_niebla@hotmail.com







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