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Por Fernando Ribeiro Cham

2018

Este año que recién inicia, tiene una enorme trascendencia rumbo a los Juegos Olímpicos que se celebrarán en el país nipón. Juegos Centroamericanos y del Caribe y los Olímpicos de la Juventud, amén de los clasificatorios en cada disciplina, tanto para Universiada Mundial, como para Panamericanos y el propio mundial de la especialidad, son los eventos de mayor relevancia para quienes aspiran a llegar a la capital japonesa en el 2020.

Primero Barranquilla y después Buenos Aires, el deporte latinoamericano tanto juvenil como en categorías “abiertas”, convergerá en el cono sur del continente. Será la cuarta ocasión y la segunda vez en que Colombia y Barranquilla, respectivamente, se conviertan en sede del evento que converge a México, el Caribe, el centro y a lo más norte de Sudamérica. Cabe decirlo que también Cali y Bogotá, está última la capital cafetalera, serán subsedes de los juegos que tendrán un costo estimado de doscientos cincuenta millones de dólares y que recibirán a los representantes de 37 delegaciones.

Según el boletín emitido por la CONADE, Alfredo Castillo, titular de la dependencia, señaló que “buscarán mejorar el segundo lugar conseguido en Veracruz”. Luego Castillo hizo una proyección de entre 93 y 110 medallas de oro, para quedar detrás de Cuba, que en palabras de la máxima autoridad del deporte nacional, podría llegar a las 118.

De entrada en su mensaje escasea el triunfalismo prematuro, pero también una realidad que quizá en la década de los noventa se podría afirmar como acto consumado, pero que para estas fechas resulta un tanto inexplicable y es que amigo lector, Cuba no tiene ni la población, ni el recurso – aún con la enorme reducción presupuestal – ni la aplicación de implementos que coadyuvan en el mejoramiento del rendimiento deportivo, elementos con los que sí cuenta México.

Sin duda las apuestas principales estarán en el atletismo, el tae kwon do, el tiro con arco y los clavados. Hay que estar al pendiente de disciplinas como el karate, la halterofilia y la gimnasia artística, deportes en los que seguramente habrá presencia bajacaliforniana.

Personalmente no me gusta la designación de la ex clavadista y Premio Nacional del Deporte, María José Alcalá, como jefa de la misión de la delegación mexicana. Lo anterior me parece más una decisión basada en la cercanía partidista y el sello del Estado de México, que una designación meritoria y repito, es distinto el haber sido excelente deportista, con el hecho de la responsabilidad organizacional y de carácter técnico que contempla tal figura.

El otro evento importante se llevará a cabo en el edén del tango, el vino tinto y la literatura de mediados del siglo pasado, Argentina. Contando como su embajador con el considerado por muchos como el mejor jugador de futbol actual, Leo Messi, Buenos Aires busca darle buena continuidad a un proyecto que al parecer llegó para quedarse.

Octubre será el mes en el que los mejores deportistas de la “pre adultez” se den cita en el escenario que mejor ejemplifica el evento rescatado por Coubertin y cabe decir México buscará su primera medalla de oro en esta justa de verano. Es preciso mencionar que de Singapur a Nanjing hubo un aumento importante de metales, doblando casi el número de medallas totales y especialmente alcanzando una mayor cantidad de finales.

Este es realmente el evento que debe servir para medir los efectos de más de una década de Olimpiada Nacional y claro está, los medallistas mexicanos surgidos de la edición pasada y quienes lo serán en Buenos Aires, serán cartas importantes para el 2020 y el 2024.

Recuerdo que hace un par de meses, un compañero me cuestionaba sobre el alcance del deporte bajacaliforniano, especialmente en el atletismo. Creo que con el nombre de María Fernanda Orozco, basta para responder.

La mala es que el recurso es cada vez menor. Lo escalofriante es el grado de indiferencia y la forma de minimizar la gestión nacional actual. Lo bueno es que parece que hay una nueva generación de deportistas mexicanos que no solo compiten, sino que saben ganar en escenarios internacionales.

2018, un año crucial para el deporte mexicano.

*El autor es Licenciado en Actividad Física y Deporte por la UABC. Fue responsable de deporte asociado en el Instituto del Deporte de Baja California. En la actualidad encabeza la coordinación de educación física en el Sistema Educativo Estatal. También preside el consejo directivo del Salón de la Fama del Deporte de Ensenada.

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