Columnas

RÉPLICA

           

Por Fernando Ribeiro Cham

Días negros para el básquet

76,168 aficionados vieron coronarse a North Carolina frente a la universidad de Gonzaga en la final del baloncesto colegial de Estados Unidos. Mientras los boletos más baratos se vendieron en 133 dólares, el promedio en la reventa llegó a los 679 dólares, por debajo de los 746 del 2016 y los 761 del 2015.

Tomando como referencia los 133 dólares del precio más económico y la asistencia que tuvo ese día la final mencionada, que por cierto, supera por más de 12 mil aficionados el promedio de espectadores a los juegos de los Cardenales de Arizona, la taquilla generó al menos 10 millones 130 mil 344 dólares, una enorme cantidad de dinero gracias a jugadores que por regla, no cobran ni un centavo.

A dónde va el dinero generado producto de los patrocinios e ingresos por taquilla en los juegos de la NCAA (Asociación Nacional Atlética Colegial), en primera instancia a las propias universidades, entidades que deben utilizarlo para el fortalecimiento de sus programas y becas a estudiantes que participan en los distintos programas deportivos y la otra parte va destinada a la oficina central del organismo que señala ser sin fines de lucro.

De acuerdo a un reporte reciente de Forbes, son menos de medio centenar los programas universitarios que cuentan con ganancias producto de la venta de boletos y además hay que recordar que son pocos los deportes que presentan estos números de taquilla, mientras que las escuelas de educación superior invierten en deportes tan variados como el atletismo, el hockey sobre hielo, la gimnasia artística o la natación entre otros.

Ahora bien, la parte esencial de la participación de los deportistas en la NCAA, es la regulación que se hace de ellos como amateurs y en ese sentido previo a su ingreso al deporte de la división 1 o 2, todos los atletas son cuestionados por la autoridad universitaria y a razón de decir la verdad, declaran que no han recibido estímulos económicos distintos a las becas académicas.

Forbes reportó el valor actual de algunos de los equipos de baloncesto universitario más relevantes. Encabezando la lista, Louisville posee un valor de 36.1 millones de dólares, North Carolina 29.6 millones, Kansas 28.2, Duke 25 y Kentucky 24.4, entre otros. Esas universidades, más algunas de renombre como USC, Michigan State o Texas, son parte de una investigación que hace el FBI y que según Yahoo Sports, contiene más de 4,000 mensajes documentados entre los entrenadores universitarios y agentes deportivos para realizar el ofrecimiento y el pago a los deportistas, familiares o terceras personas involucradas en la elección de un programa universitario.

Ahora bien, no es la primera vez que la agencia federal participa en investigaciones del organismo que el entrenador Stan Van Gundy ha llamado como “la peor organización deportiva” y que el propio Lebron James ha calificado como “una institución corrupta”. El 26 de Septiembre del año pasado, la investigación arrojó que agentes universitarios ofrecieron centenares de miles de dólares a jóvenes de preparatoria para que eligieran sus programas, pero no solo eso, también se obligaban a firmar con la marca Adidas y a aceptar los servicios de asesores financieros, una vez que ingresaran a la NBA. En pocas palabras, empeñaban su futuro deportivo y económico.

Esa investigación derivó en la acusación de que la Universidad de Louisville había utilizado los servicios de prostitutas para atraer y “aconsejar” a los deportistas de elegir el programa que dirigía Rick Pitino, quien por cierto fue despedido. Katina Powell, la prostituta que escribió un libro sobre la forma en la que el jefe de operaciones del baloncesto de Louisville, realizó pagos para que entre el 2010 y el 2014 se llevaran a cabo – lo que llamó – “festines sexuales”, mencionó que todo el tiempo estuvo enterada de que esa estrategia tenía como propósito el que los jugadores no optaran por otro programa de baloncesto. La eliminación de un total de 123 victorias y el quitar de su domo el estandarte de campeones nacionales del 2013, le costó a la universidad la conclusión de la investigación del FBI.

Quizá ya avanzamos demasiado en el tema y usted todavía se pregunta, qué hace el FBI investigando a jugadores, entrenadores, asistentes y miembros del baloncesto universitario y el detalle es que el soborno está considerado como un delito federal en el país vecino y las prebendas que recibieron basquetbolistas y familiares para elegir un programa, es un soborno, un crimen federal que se castiga con prisión.

El tema es todavía más complejo, porque como explica James Gagliano, ex agente del FBI y especialista en materia jurídica,  las universidades y la NCAA reciben fondos públicos, y si los rectores y directivos de los programas deportivos, declaran bajo juramento el no haber tenido conocimiento de este reclutamiento por medio de sobornos, los presuntos responsables también podrían ser acusados de fraude en contra de las entidades universitarias.

Por lo pronto la investigación continúa y en la mira del FBI ya están los nombres de peces grandes como coach K, John Calipari o Sean Miller. La locura de marzo apenas empieza.

El otro frente que tiene abierto el baloncesto está en la NBA y la confirmación de una creencia que no solo afecta a la industria del deporte profesional, sino que también ha tocado a las casas de apuestas, la petición de los más altos directivos de un equipo para que de forma intencional se busque perder y así se obtengan mejores posiciones en el dratf próximo futuro.

La declaración de Mark Cuban el dueño de los Mavs de Dallas, cae en medio de una temporada que aunque los jugadores nieguen adherirse a una práctica que el alero Dirk Nowitzki ha señalado como “patética” y algo a lo que “jamás se apegaría”, se ha comportado de forma muy anómala. Basta decir que tan solo hace unos días, el número de partidos consecutivos perdidos por los últimos lugares de ambas conferencias, sumaba 34. A eso hay que sumarle que hay 8 equipos que apenas ganan un tercio de sus juegos y la lucha por alcanzar una mejor posición en el draft. Memphis ha perdido 10 partidos de forma consecutiva. Phoenix 9 de sus últimos 10 encuentros.

Mientras la temporada pasada solo cuatro equipos tuvieron récords por debajo del .350, hoy a falta de 20 encuentros, son el doble el número de equipos que llegan a ese coeficiente.

Cuando ya no hay nada que ganar, el perder parece ser la mejor opción. Cómo hacerlo es la pregunta del millón y Cuban parece haber descrito un esquema que incluye la reducción notable de minutos para jugadores titulares y no hacer cambios relevantes en el periodo de transferencias.

Aunque es muy difícil el poder asegurar que un equipo realiza la práctica del “tanking”, lo cierto es que las sospecha sobre este asunto va en aumento y por ello la NBA pretende establecer nuevos criterios para hacer que el premio mayor, la primera selección del draft, no sea de tan fácil acceso para el peor perdedor.

Prostitutas pagadas por entrenadores asistentes para “motivar” a los universitarios. Estímulos que alcanzan los 100 mil dólares para optar por un programa deportivo o la orden de perder de forma intencional para estar en una mejor posición del escalafón. El baloncesto universitario y profesional vive días negros y de incertidumbre.

*El autor es Licenciado en Actividad Física y Deporte por la UABC. Fue responsable de deporte asociado en el Instituto del Deporte de Baja California. En la actualidad encabeza la coordinación de educación física en el Sistema Educativo Estatal. También preside el consejo directivo del Salón de la Fama del Deporte de Ensenada.

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