Sueño hecho realidad: Daniel Corral, destino Londres

Ensenada, Baja California.- La rutina ha empezado igual: con esfuerzo, disciplina y tesón.
Se ha levantado de la cama a las siete y media “como siempre”.
El desayuno fuerte para que la energía, «el combustible», alcance durante todo el entrenamiento.
La salida de casa a las ocho y media y la llegada al gimnasio a las nueve.
A la una “termina la práctica”, después “a comer a casa” y “a eso de las cuatro y hasta las siete” de regreso al gimnasio a seguir el trabajo arduo, las repeticiones para afinar los últimos detalles.
Al caer la noche, “terapia, y de ahí a dormir” para iniciar un nuevo día bien descansado.
Ese es el mundo de Daniel Corral desde que tiene uso de razón.

Así ha transcurrido la mayor parte de su vida entre esas cuatro paredes del viejo gimnasio Montserrat, rebautizado como Club de Gimnasia de Ensenada, desde donde ha forjado una carrera esquematizada, en la que jamás ha habido espacio a la improvisación.
La magnitud del desafío, “quedar entre los ocho mejores para clasificar a una final”, es lo único que cambia.
En estos momentos, por su mente, más que nunca, pasea esa idea que ha rondado insistente, a manera de compromiso inaplazable, desde que se convirtió en gimnasta: “todo lo que pienso tiene que ver con Juegos Olímpicos”, sus primeros de cuando menos tres que tiene contemplados.
Está tan consciente del “gran compromiso” que todo lo responde en automático, más aún la fecha de su presentación: “el 28 (de julio), un día después de la inauguración empiezo mi competencia… de hecho me hablaron para que fuera el abanderado de la delegación mexicana, pero no puedo por el compromiso que tengo unas horas después”.

A un lado de él, siempre cerca, Óscar Aguirre, su entrenador y cómplice, su socio en la aventura olímpica “a la que llegamos sin que nadie nos haya regalado nada”.
No lo niega, “claro que hay nervios, presión, mucha ansiedad”, sin embargo, “voy a disfrutar lo que sé hacer y para lo que siempre he trabajado junto a Óscar”.
Como único representante de la gimnasia varonil mexicana en unos Juegos Olímpicos desde Barcelona 1992, “sé que viajo en desventaja porque no soy de un país fuerte ni tengo una historia que me respalde”.

Aun así, sus aspiraciones también están establecidas: “disputar una final, que sería estar entre los ocho mejores, en cualquiera de los dos aparatos en los que más he trabajado: caballo con arzones y barras paralelas”.
Sabe que en ambas pruebas enfrentará a los mejores del mundo y también sabe, porque lo vivió en el Pre Olímpico de Londres y en los Juegos Panamericanos, que, “si las cosas se dan”, puede aspirar al podio.
Eso, «es aún más difícil que ubicarse entre los 24 finalistas del concurso all around (puntuación general en los seis aparatos)».
Pero advierte que “todo se da paso a paso, con trabajo y concentración”, ya que “en Juegos Olímpicos se tiene que demostrar ante los jueces la máxima calidad y el máximo nivel en cada rutina”.
Así viajará Daniel Corral, “seguro” y “con muchas ganas de hacer historia”, hacia Londres, después de “un proceso de preparación que nos ha dado las referencias para saber qué hacer ya en la competencia”.

Las dedicatorias son inevitables cuando se consuma el sueño de una vida: “mi actuación en Londres va por mi equipo de trabajo, por Óscar, por mi familia, pero sobre todo va por mí”, dice a modo de despedida, sin camisa, sólo con un short verde.
El último entrenamiento en casa, antes de “la gran cita”, recién ha terminado.
El gimnasta de 22 años se acomoda una camiseta gris y unos pants para la sesión de fotos y listo.
El jueves 19 de julio, Daniel Corral no regresará a entrenar por la tarde.
Tiene cosas que hacer.
El viernes “voy al Distrito Federal para unirme a toda la delegación mexicana y viajar todos juntos a Londres”.
Y partir de entonces, el sueño de infancia dejará de serlo para aterrizar en la realidad, sin escalas hasta Londres, la capital inglesa.




