Apuntes perdidos






Por Marco Antonio Domínguez 

 

LAS PROMESAS. Ricardo le prometió a Saúl las tres medallas de oro. Saúl fue a ver dos de las tres finales y se sentó junto a Ricardo en el abarrotado escenario de la fecha final. Ricardo estuvo tenso las siete entradas de los dos juegos, pero al final respiró profundo y pudo ver de frente a Saúl. Le cumplió. El tercer juego Saúl no lo vio. Se fue. Ricardo más tarde le habrá llamado para informarle. El Softbol ganó las tres medallas de oro en casa. Ricardo, con su equipo varonil y los dos femeniles, es uno de los presidentes de asociación que habrá dormido tranquilo.

ADEUDO. Elías le prometió a Saúl cinco medallas de oro. Saúl no fue al Tenis de Mesa ni se sentó junto a Elías. Elías estuvo tenso durante toda la competencia aunque Saúl no haya estado a su lado ni haya visto la consecución de las cinco medallas de bronce. Tampoco la de plata, ni la única de oro. Seguramente por la tarde alguien le habrá llamado para informarle. El Tenis de Mesa tiene menos de una semana para cumplir con los oros prometidos. Faltan cuatro.

DE SOBRA. José Luis le prometió a Saúl veinte medallas de oro. Saúl no fue al Canotaje ni acompañó a José Luis. José Luis estuvo tenso descontando las medallas prometidas a Saúl mientras avanzaban las competencias en las aguas de la Presa López Zamora de Ensenada. José Luis más tarde habrá hablado con Saúl para informarle. El Canotaje no tiene las veinte medallas de oro que José Luis le prometió a Saúl. Tiene veintiuna.

OPORTUNISMO. Unos presumen las medallas. Se las cuelgan. Fanfarronean. Hablan con autoridad en la materia aunque la materia les sea esquiva. Exhiben fotos y videos de su candidato con los campeones. Defienden o agreden a conveniencia usando como escudo al deporte, en busca de conservar la posición. Los otros demeritan los hechos o callan como queriendo ignorar lo que pasa, en busca de arrebatar la posición. Pero también, defendiendo o agrediendo a conveniencia, echan mano de las fotos y los videos que muestran a los campeones como vil propaganda electoral en las redes sociales y donde quiera que sea. En el fondo son iguales. Ya embarrados en el lodazal de la política, cada oportunista, sea cual sea su color, habla pensando en el día de catorcena de los próximos seis años.