José Reyes Ronfini representará al arbitraje mexicano en sus terceros Juegos Olímpicos

José Reyes Ronfini representará al arbitraje mexicano en sus terceros Juegos Olímpicos







José Reyes Ronfini representará al arbitraje mexicano en sus terceros Juegos Olímpicos
José Reyes Ronfini representará al arbitraje mexicano en sus terceros Juegos Olímpicos

Ensenada, Baja California.- La llamada llegó a las seis y media de la mañana del martes 1 de marzo. José Reyes Ronfini apenas se alistaba a cumplir con sus tareas en la empresa de materiales para la construcción que dirige en su natal Ensenada.

Del otro lado de la bocina estaba Carl Jungebrand, director general del arbitraje en la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA), cuyo presidente Patrick Baumann, le enviaba un mensaje: “Eres uno de los árbitros elegidos para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro”.

El ensenadense 44 años recibió esa noticia por tercera ocasión. Antes, con 24 años, pitó los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996. Y ocho años más tarde, en Atenas 2004, volvió ya con 32.

Olímpicos por México, muchos. Quienes hayan representado tres veces a su país en esa justa, la de mayor trascendencia internacional, contados.

De ese tamaño es el legado, aún vigente, de José Reyes Ronfini.

¿Dónde estabas y cómo recibiste la noticia de tu tercera designación a Juegos Olímpicos?

Estaba en casa, recién levantado, haciendo los preparativos para salir, y la primera impresión fue de júbilo. Pero lo cierto es que no hay sensación similar a la primera designación porque fue el parteaguas de todo, la cereza del pastel a tanto esfuerzo. La segunda y ésta tercera las recibí con mucha satisfacción porque significa que siguen valorando mi trabajo; pero, sí, la primera fue especial.

¿En qué momento de tu vida y de tu carrera como árbitro ha llegado esta tercera designación?

Uno, a los 44 años, ya es más maduro como persona. En mis primeros Juegos Olímpicos todavía no estaba casado, no tenía hijos, así que esa es una diferencia notable. En cuanto al arbitraje es obvio que también se madura. Mis estrategias de trabajo no han cambiado; lo que ha cambiado es mi percepción del juego porque antes era más fuerza y velocidad y ahora el basquetbol es muy táctico y así hay que atenderlo desde el arbitraje; además hay que estudiar a los equipos, los jugadores y la condición política y la idiosincrasia del país al que le vas a arbitrar. En esta ocasión llegaré mucho más maduro, más trabajado, con más palmarés y el reconocimiento de las selecciones que creo que ya respetan mi trayectoria.

El árbitro ensenadense regresará a olímpicos en Río
El árbitro ensenadense regresará a olímpicos en Río

¿Cómo fueron tus dos primeras experiencias olímpicas, cuántos juegos has arbitrado y cuáles han sido los hechos que más valoras?

En el 96 llegué hasta la final varonil. Jugaron Estados Unidos y la antigua Yugoslavia. Había jugadores de renombre, un equipo notoriamente superior el de los estadounidenses. Pero mi primer juego fue femenil, China contra Italia. Sólo han sido dos juegos femeniles que he arbitrado en Atlanta o Atenas; el resto han sido varoniles. En el 96 sentía ese nervio que te hace sentir que estás bien y que se olvida al primer silbatazo. Ahí fueron ocho juegos, igual que en Atenas. Son dieciséis en total hasta ahora. En los segundos juegos llegué a la final femenil, Estados Unidos contra Australia. También trabajé los cuartos de final varoniles entre Estados Unidos y España. Era un juego muy demandante porque Estados Unidos presentó una selección menos dominante que en los juegos anteriores y había la posibilidad de que quedara fuera del medallero si perdía ese día. Pero al final su selección se impuso a España con Stephon Marbury que salió en su día embocando todo, aunque el campeón fue Argentina.

¿La final varonil de Río 2016 es tu objetivo?

La final es el objetivo que me trazo en cada evento al que voy, pero el desempeño es el que va marcando el futuro o hasta dónde se pueda llegar. Estoy feliz de haber llegado a otros olímpicos. Eso es lo importante, porque lo que no quería era ser nominado al repechaje pre olímpico, porque si así hubiera sido, significaba que no me designarían a Juegos Olímpicos. Por fortuna la llegada que llegó no fue la del repechaje.

¿En qué momento llegan el baloncesto y el arbitraje a tu vida?

Tenía 14 años cuando tuve mi primer contacto con el arbitraje y fue porque no llegó el árbitro a un juego. Pero el basquetbol lo descubrí un poco antes, en la Secundaria Diurna 2. Ya en la preparatoria me quería inscribir a beisbol porque ya lo jugaba, igual que mi hermano y mi padre, pero mi hermana se equivocó y me inscribió por error en basquetbol como complemento académico. Quise insistir en beisbol, pero el cupo estaba lleno y tuve que quedarme en básquet; entonces entré en contacto con un equipo en forma por primera vez. En esa época es cuando descubro el arbitraje y desde entonces ahí me quedé. Tuve que empezar a estudiar porque no tenía conocimiento teórico y no estaba tan globalizada la NBA.

¿Algún ídolo en tu especialidad?

Mi mentor, mi maestro, quien me empujó a esto y confió en mí, Gilberto “Vale” Morales. Él me dijo que tenía madera para el arbitraje y por eso involucré hasta que se convirtió en una especie de adicción.

¿Hasta dónde, José, cuántos años más en el arbitraje?

No lo sé aún. La Federación Internacional te permite seguir hasta los 50 años. En México no hay una limitante más que la condición física. Yo digo que cuando me cueste trabajo hacer el ritual previo a un juego, diré adiós. Por fortuna ese momento no ha llegado en mi caso.

¿Crees que ha faltado el reconocimiento a tu trayectoria después de hacer historia como un ensenadense, un bajacaliforniano en la víspera de arbitrar sus terceros Juegos Olímpicos?

Prefiero quedarme con el reconocimiento de mi familia y mi gremio. Jamás he pedido reconocimiento de gobiernos o instituciones deportivas. Eso se da veces y otras no. No me preocupa si hay reconocimientos. Lo que me ocupa es responder a mi familia y a la gente que está pendiente de mí. No me angustia recibir reconocimientos públicos. Tampoco creo que el arbitraje sea un oficio ingrato como se maneja en el futbol, tal vez porque es más mediático y se dramatiza la situación.

José Reyes Ronfini acompañado de su esposa Mirna
José Reyes Ronfini acompañado de su esposa Mirna

¿Qué significa la familia en tu carrera?

Conocí a mi esposa Mirna después de mis primeros Juegos Olímpicos, en el 97, y a finales de ese mismo año nos casamos. Tengo dos hijos, Maypia de 15 años y Emiliano de nueve. Siempre he sostenido que el pilar de mi relación con el basquetbol es mi familia. Para salir bien al juego hay que tener un equilibrio. Cuando salgo sé que mis hijos están en las mejores manos, que son las de mi esposa. Cuando estamos juntos me dan la energía para poder continuar y soportar las ausencias periódicas.

¿Cuándo iniciarás tu preparación a Río?

La etapa de entrenamiento formal será dentro de un mes con la administración teórico y práctica de FIBA, que se agenda 16 semanas antes de Juegos Olímpicos, así que empezamos a partir del martes, cinco meses antes, ya que el 3 de agosto inicia el basquetbol.

Apoyo familiar

Mirna Mora, esposa de José Reyes Ronfini, reconoció lo logrado por el árbitro olímpico en el terreno profesional, a la par de la atención que ha prestado a su familia.

“Han sido 18 años de estar juntos apoyándolo. Al principio fue difícil por las ausencias que se agravaron ya con hijos. Pero nuestras familias nunca me han dejado sola, igual que él, que siempre ha estado al tanto de todo.

“Es un orgullo ver lo que ha logrado. Lo hemos acompañado en este proceso y estamos muy orgullosos de él. Sus hijos lo admiran porque logra lo que se propone y siempre están al pendiente de su carrera. Y en este caso vivieron muy de cerca lo de Juegos Olímpicos”, afirmó.