#SalónDeLaFama: Alfredo Marín Méndez, el hombre y su proyecto


Ensenada, Baja California.- Salón de la Fama del Deporte de Ensenada y Alfredo Marín Méndez son una misma cosa. Una especie de sinónimo entre el proyecto y el hombre que lo forjó. No hay objeciones ni detractores, tampoco voces disconformes, sólo unanimidad. En consecuencia, el recinto no podía llevar otro nombre más que el de él, el promotor incansable que dedicó más de una década de su vida, la última, en ver consumado el proyecto.
Una movida del destino, los primeros días de enero de 2016, le impidió cumplir ese anhelo. Pero sus amigos, la gente que lo quiere y lo recuerda, ha encontrado la manera de honrar su memoria.
Y su grupo de colaboradores, con Fernando Ribeiro Cham a la cabeza, ha dado el paso decisivo: El viernes 1 de julio, el gobierno municipal les ha entregado un espacio dentro de la unidad deportiva Sullivan, donde un lienzo con su imagen, elaborado por el artista Martín Alexander, empieza a poblar el recinto de los inmortales del deporte.
Como testigo de honor, Irma, su compañera de vida, la madre de sus cuatro hijos.
“Él luchó mucho por este Salón de la Fama. Era su vida. Tenía documentos por todos lados de este proyecto. Dedicó mucho tiempo a esto y nos duele que se nos haya ido antes de ver en pie este Salón de la Fama”, reconoció.
Durante la ceremonia de entrega del espacio, la viuda del profesor Marín Méndez recordó la importancia que el deporte tuvo en la vida de su esposo.
“Para él cualquier día de box dejaba todo de lado. Igual que el beisbol. Incluso en sus últimos días vimos los juegos finales de las Ligas Mayores desde su cama cuando ya tenía problemas de salud”, relató.

También fue conocida su afición por los Marineros de Ensenada, el equipo de beisbol de la Liga Norte de México, propiedad de Juan Manuel Arellano, al que siguió de cerca desde el nacimiento de la franquicia en 2005. “Le pusieron su butaca y le hicieron un homenaje, porque iba a ver los juegos del equipo”, refirió.
La afición del profesor Marín Méndez fue transmitida a sus hijos Alfredo y Raúl, quienes, en su momento, “jugaron mucho beisbol antes de que sus trabajos los absorbieran más. Pero también se convirtieron en grandes aficionados, sobre todo al beisbol”.
“Fue un gran honor esta invitación porque nos lleva a recordar tantas cosas bonitas que él hizo. Fue un hombre feliz que adoró a su familia, siempre al pendiente de todos”, reconoció.
Por su parte, Patricia, una de sus hijas, aseguró: “aunque mi papá físicamente no está, espiritualmente seguro que aquí anda”.
“Este fue un anhelo, algo por lo que luchó, un espacio dedicado a la gente brillante del deporte. Y al fin dará inicio esto después de 15 años de búsqueda”, apuntó
Sobre la herencia que Alfredo Marín ha legado en sus hijos y nietos, “lo más importante son los valores que nos dejó, una educación, siempre al pendiente de todos, positivo, documentado, preparado en cualquier tema”.
“Nos sentimos muy orgullosos de haberlo tenido cerca. Él siempre está presente. Fue una persona brillante en todos aspectos”, concluyó.





