Inmudere y sus 167 días de indiferencia al Salón de la Fama


Ensenada, Baja California.- Sobre la mesa estaba una pelota firmada por el mejor tenista de México en cualquier época: Raúl Ramírez. También el bat de cuando Cornelio García fue ingresado al Salón de la Fama del Beisbol Mexicano. Y la camisa que portó en los Venados de Mazatlán el ex jugador de Cachorros de Chicago, Daniel Garibay.
Esos artículos, entre otros, han sido donados por los mismos atletas y sus familias, todo con la intención de poblar el Salón de la Fama del Deporte de Ensenada.
La escenografía, sin embargo, no fue diseñada para actualizar algún avance en torno al proyecto ideado casi dos décadas atrás por su fundador, el finado locutor y cronista deportivo, Alfredo Marín Méndez.
Todo lo contrario.
Fernando Ribeiro, titular de la asociación civil a cargo del Salón de la Fama, así como cada integrante de la misma, denota hartazgo.
Lo avanzado en medio año, de principios a mediados de 2016, ha sido parado en seco por la presente administración municipal.
Tras idas y vueltas, permutas de terrenos que les eran donados y luego arrebatados por las administraciones municipales desde 2004, los promotores del recinto hallaron la luz el 1 de julio de 2016.
El entonces director del Instituto Municipal del Deporte y Recreación de Ensenada (Inmudere), Miguel García Urias, firmó un convenio para convertir una instalación dentro del deportivo Sullivan como sede del Salón de la Fama.
El acuerdo tuvo vigencia hasta el 30 de noviembre de 2016, cuando empezó la historia narrada por Fernando Ribeiro durante una rueda de prensa, a la que fue acompañado por otros impulsores de la iniciativa como Teodoro Araiza, Raymundo López y Fidel Moctezuma.
Y es que el interés ha carecido de reciprocidad, ya que mientras los promotores del proyecto han buscado una y otra vez al director de Inmudere, Arturo Hernández Navarro, éste no ha resuelto la renovación del convenio de uso de instalación.
“Si hubiera voluntad, este asunto ya estaría resuelto. El director tiene la facultad de celebrar convenios sin la necesidad de pasarlos por Cabildo, porque no se trata de un comodato”, dijo Ribeiro Cham en referencia a una de las respuestas del funcionario como justificante de la tardanza.
Otro argumento que la autoridad municipal ha esgrimido es que esa área otorgada dentro del deportivo Sullivan se creó para funcionar como gimnasio de acondicionamiento físico, lo que contrapondría la disposición de Conade -instancia federal que aportó el recurso- con la instalación de un Salón de la Fama.
“El anterior director de Inmudere, Miguel García, me confirmó que él revisó esa situación y por eso cedió el espacio, también con la firma del entonces director de Bienes Patrimoniales, Víctor Manuel Lerma, además del área jurídica y de inversión pública de esa administración”, sostuvo.
Fernando Ribeiro agregó que el director de Inmudere pretende que tanto él como el alcalde y un regidor sean parte del comité de elección del Salón de la Fama, situación en la que “no cederemos porque no puede haber injerencia gubernamental”.
Ya en la presente administración municipal ha entrado en escena Rodolfo Mellado Pérez, titular de la comisión del deporte dentro del Cabildo; pero tampoco ha sido solución.
El regidor prometió, hace 16 días, que destrabaría cualquier impedimento, “en menos de dos semanas”, para que el Salón de la Fama se halle de nuevo donde se halló de julio a noviembre de 2016. Incumplió.
Marco Antonio Novelo, alcalde de Ensenada, también prometió “desatorar” lo que hubiera de desatorarse. Sólo lo prometió.
La obra ya cuenta con una segunda planta, construida y finalizada durante el primer trimestre de 2017, con la supervisión de la agrupación presidida por Fernando Ribeiro, que invirtió recursos propios para colocar una puerta de acceso.
De pasar más tiempo, los integrantes de la asociación civil tomarán medidas, aun cuando esperan que éstas no sean necesarias. “No vamos a declinar, porque no queremos que este espacio se pierda”, dijo Ribeiro.
Todavía confía en que, más allá de filias y fobias políticas, falta de voluntad, desconocimiento, desidia o intereses particulares, el tema tiene solución pacífica.
Aunque las cuentas ya arrojen 167 días sin respuesta.




