DIARIO HASTA LA FINAL (Día 19)

Por Marco Antonio Domínguez Niebla
¿Qué nos creemos?
Fue un logro periodístico. Lo envidié a Faitelson, el gran polemista de la televisión deportiva mexicana, cuando llevó al límite al Chicharito hasta hacerlo lanzar aquella frase viralizada y convertida en estandarte de la selección mexicana. La misma, como sacada de un librejo barato de esos de motivación personal, pudo haberse perdido en los archivos de una televisora. Pero lo dicho por el delantero titular de México retumbó por todos lados, con toda su simpleza y vulgaridad, en cuanto se consumó la histórica victoria sobre el campeón del mundo, Alemania, para abrir el mundial ruso. Y el sueño se disparó de la mano de Osorio, el técnico colombiano tan criticado por más de tres años, transformado esa tarde en estratega de talla mundial guiando a una selección de obreros por sobre la todopoderosa ganadora de cuatro mundiales. Desde ese ambiente de euforia tuve que escribir la edición de este diario el domingo 17 de junio. Y no pude más que reconocer lo hecho por una selección mexicana frente a una alemana en plena copa del mundo. “… no todos los días se le gana a un campeón del mundo tan dominante, y menos en un escenario así”. Sin embargo, hube de matizar la ilusión de la que estaba siendo contagiado desde la magnitud del logro, y completé: “… aún hay tanto camino por delante como lo había cuando los empates con Italia en las primeras rondas de 94 y 2002, o cuando la igualada con Holanda en 98 o la victoria sobre Francia en 2010 o el empate sin goles con Brasil o el triunfo contundente sobre Croacia en 2014. Entonces, como ahora, se hablaba de que cada uno de esos había sido ´el mejor juego de una selección mexicana en Copas del Mundo´. Luego, ya echadas las campanas al vuelo, el maldito cuarto partido. Pero quién soy yo para advertir cualquier cosa…”, escribí esa tarde, el día 4 de la copa mundial.
Ya ustedes sabrán lo que se vino: la victoria tan justa como insuficiente para la calificación sobre Corea del Sur, para tener la posibilidad real de trascender, nuevamente desperdiciada: tres por cero en contra ante Suecia, que no costó la calificación pero sí el liderato de grupo. Así, Brasil en el camino como el obstáculo ideal para tratar de consumar la arenga de Chicharito en el cuarto partido, maldito por seis mundiales consecutivos. Y todo empezó bien, pero sólo por 25 minutos que México estorbó al pentacampeón del mundo, sin jamás amenazarlo de manera real. Transcurrido ese periodo, Brasil lució tan Brasil, Neymar tan Neymar, y Ochoa, el mejor mexicano sobre la cancha, tan Ochoa. Dos por cero, apegado a las realidades de uno y otro. ¿Cargar sólo contra Osorio (con su parte de responsabilidad frente al estancamiento) por no llevar más lejos a ese grupo de jugadores (ninguno en equipos europeos de excelencia) después de siete mundiales topando donde mismo? ¿Qué nos creemos? ¿Que México está para campeón del mundo en el futuro inmediato? Sigámoslo imaginando. Pero cuidado de decirlo, sobre todo si enfrente, provocando, está un gran polemista con la cámara encendida.
*El autor es colaborador de AGP Deportes.



