DIARIO HASTA LA FINAL (Día 21)


Por Marco Antonio Domínguez Niebla
El mundial de ellas
“Pobre guapo, se lastimó”, dice cómodamente sentada desde su sillón, mientras es reproducida la imagen de dos de las estrellas enfrentadas en pos de uno de los boletos reservados camino a los cuartos de final de la Copa del Mundo en Rusia. La corrijo: “El lastimado es el uruguayo, no Cristiano”. Ella corresponde, igualmente rectificando, frente la postal de la estrella portuguesa auxiliando a su contraparte charrúa, que cojea, como león herido, como el héroe caído en lo más álgido de la batalla, durante el cierre de su encuentro de octavos de final que entregará al rival de Francia. Y entonces me corrige, desviando el piropo: “Ya sé, el guapo es Cavani, el uruguayo, pobrecito, parece que ya no va a jugar”. Mami también sigue el Mundial. Y este sábado va con Uruguay, en espera de que sane el anotador de los dos goles contra Portugal (Enseguida informan que la figura de Colombia no ha jugado los octavos de final. Close-up a James. Mejor ya ni les cuento).
De mañana y con delay…
Madrugo muy poco. Sólo cuando es necesario. Y por veintiún días vaya que ha sido necesario, salvo contadas excepciones, como hoy y como mañana. Gracias a los avances de la tecnología basta con despertar a las siete de la mañana y no necesariamente levantarse ni siquiera a encender el televisor si el control está distancia considerable. Una del montón de aplicaciones existentes en el celular y el mundial hasta la comodidad de tu cama, en directo y con sólo unos segundos de retraso de la transmisión original, suficientes, sin embargo, para recibir cuatro anuncios anticipados, provenientes de la sala, frente al televisor, sin delay, desde donde una voz infantil retumba eufórica cada vez que la meta argentina es vencida. Mi sobrina, la mayor, también sigue el mundial. Y este sábado, Daniela, por esa magia que contagian los mundiales siendo niño o niña o adulto, y que te lleva a apoyar a uno en vez de al otro, va con la selección nacional de Francia.
Se acabó
-¿Francia o Uruguay?
-Ninguno.
-¿Brasil o Bélgica?
-Ninguno.
-Escoge uno. ¿A quién le vas?
-A ninguno.
De las otras dos llaves programadas, Croacia contra la local Rusia, Inglaterra o Suecia, mejor ni pregunto. Mi sobrina, la menor, ya no sigue el mundial. Ni este viernes, ni el sábado en cuartos, ni cualquier otro día de calendario mundialista, semifinales o final, va con alguno de los todavía sobrevivientes.
Esto ha acabado para Paola.
-¡Ya perdió México!




