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Por Marco Antonio Domínguez Niebla

Dulce amargura

Es como esperar las vacaciones y luego contar con angustia los últimos días mientras éstas se extinguen. Fue demasiada la pausa, tantos como cuatro años, y de repente se cuentan con las manos los partidos por jugarse en el mundial ruso. Ya suenan más los pases internacionales, que si CR7 se divorcia después de dar señales de hastío, de costumbre, pese a lo fructífero de su relación, para contraer nupcias con una vieja señora. O por acá que si Matías rechaza ofertas millonarias para seguir perfilado como el relevo natural -con la programación de unos cuantos moleros recaudatorios a partir de septiembre-, o si regresa el devaluado Piojo o si van por un europeo para apuntar al próximo responsable de lo que suceda dentro de cuatro años en Qatar con el sustituto del colombiano en el banco de seleccionador nacional y en el banquillo de los acusados cuando en 2022 se vuelva a hablar de cuartos y quintos partidos y la misma historia de siempre, sin tocar directivos ni de estructuras ni el montón de extranjeros y los pocos nacionales sobre la cancha cada semana como si por arte de magia o frases de moda una selección pudiera pasar de plebeyo a realeza.

Y entre las discusiones de televisión, con los analistas más dedicados a divagar que a dimensionar el calibre del par de choques que se vienen desde muy temprano, ha llegado el momento de saber cómo es que Uruguay saldrá airoso de la batalla sin el principal de sus guerreros, Cavani, pero con el otro matador al acecho, Suárez; o cómo es que Francia sacará provecho de la baja rival mientras suelta a ese atacante felino, letal, la sensación juvenil de la copa, Mbappe; o cómo es que Giménez y Godín se las arreglarán para frenar a su compañero en el Atleti, el letal Griezmann, en la definición de los uno de los cuatro lugares puestos en juego entre viernes y sábado. Y más tarde, los brasileños, ya no frente a Suiza ni Costa Rica ni Serbia, sus rivales de grupo, ni México, su rival en octavos, sino contra un adversario de verdad, un favorito inédito, la Bélgica de De Bruyne, Lukaku, Hazard y Mertens, su rival en cuartos, el que lo medirá realmente por primera vez en la Copa del Mundo y que podría terminar con Neymar y compañía alzando su sexta copa en todo lo alto. A las siete y luego a las once habrá que estar atentos, disfrutar, no sufrir, la programación de viernes. Y es que, vaya amargura, cada vez hay menos juegos en el calendario. Se nos está acabando el dulce.

*El autor es colaborador de AGP Deportes.







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