Alfonso Loera, el sauzaleño que brilló con Chivas, y entonces la rodilla…

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Alfonso Loera






Ensenada, Baja California.- Para Alfonso Loera, sí fue la rodilla. “Estuve en las alturas”, recuerda el exfutbolista nacido en la delegación ensenadense de El Sauzal. Pero una ruptura de ligamentos impidió que tardes como la del 13 de febrero de 2000 fueran una constante.

“Apenas fue mi segundo juego en Primera División. Tuca Ferretti me debutó sin que lo esperara una semana antes cuando fuimos a ganarle a Tigres uno a cero. Le gustó mi trabajo y salí titular ese día contra América”.

Con 21 años fue una de las apuestas del técnico brasileño a “las ausencias de seleccionados como Claudio Suárez y varias bajas por lesión”.

La prueba, además del rival histórico, presentaba un nombre propio: Cuauhtémoc Blanco.

“Él estaba en su mejor momento, venía de ganar la Confederaciones con México y era acompañado por un equipazo, jugadores a los que hasta meses antes veía en la tele con la selección, como Davino y Braulio Luna”.

Entonces, la experiencia de Ricardo Ferretti sacó adelante al novato llegado de Chivas Tijuana donde jugó en el ascenso mexicano.

“Tuca nos ordenó una marca muy directa sobre Cuauhtémoc a Tilón Chávez y a mí, y por fortuna las cosas funcionaron de tal manera que ganamos tres por cero con un futbol poco vistoso pero muy efectivo. Y para mí fue ganarme la titularidad el resto del torneo junto a Claudio y Pirata Castro en la defensa”.

Seis meses después, un 10 de septiembre, pero ya no en el Estadio Jalisco sino en el Azteca, el “Shaggy” nuevamente alineó de inicio y nuevamente Chivas goleó a América 3-0.

Tuca ya no estaba. Jesús Bracamontes había tomado el cargo y lo conocía. Lo debutó en Inter de Tijuana.

Pero meses después, el primer aviso. La rodilla. Entre convalecencias, alternó el banquillo con la cancha bajo la dirección de Daniel Guzmán.

La era Ruggeri se la perdió cuando la lesión lo llevó al quirófano. Y luego el holandés Hans Westerhoff, tras una inactividad de casi dos años, lo dejó en libertad. Nunca volvería Chivas.

Sus siguientes pasos, de 2003 hasta el retiro en 2008, fueron por Nacional Tijuana, Chivas La Piedad, Chivas USA, Lagartos de Tabasco y Rochester Rhinos de la USL de Estados Unidos.

“También estuve entrenando seis meses sin contrato con Necaxa, en 2006, pero no llegué a debutar, otra vez dejado libre por Hans (Westerhoff), que llegó a Aguascalientes ese torneo”.

Más adelante la vuelta al quirófano. La rodilla por segunda vez. “El médico me dijo que una tercera operación y tendría que ponerme una (rodilla) de palo” .

Mentor

“Con Tuca viví mi mejor momento. Fue el técnico que me tuvo la confianza. Él decía que me adoptaba para quitarme presión y para no cargarme la responsabilidad que le dejaba a los compañeros de mayor experiencia.

“Es un entrenador muy exigente, una persona que explota en cualquier momento porque quiere que todo salga perfecto y trabaja hasta tres horas hasta que las cosas salgan como quiere. Nos ponía a estudiar a los jugadores rivales y fuera de la cancha siempre ha sido amable, un consejero”.

Sin embargo, no ha habido reencuentro entre entrenador y exjugador.

“Ahora que estoy en la Academia Tigres he ido a Monterrey y lo he visto, pero a la distancia, mientras trabaja. He buscado la manera de acercarme pero no se ha dado. Espero que en agosto pueda saludarlo porque tenemos torneo allá, y a ver si se acuerda de mí”.

Reconocido en casa

El muro que desde hace más de un mes cubre la esquina de las calles Pedro Loyola y Diamante, con la imagen de los deportistas más destacados de Ensenada, incluye el nombre de Alfonso Loera, acompañado de un botín de futbol.

Y el sábado se unió a Javier “Capi” Herrera, Jorge Negrete, José Manuel “Lato” Cruz y Diego Villalvazo para recibir una placa en homenaje a su trayectoria como futbolista profesional por parte de las ligas locales de primera fuerza y veteranos, así como la asociación Unidos por el Futbol.

“Uno siempre espera el reconocimiento en su ciudad natal. Conmigo la gente siempre ha sido amable y me emocionó ver mi nombre en ese mural, igual que lo del homenaje. Qué bueno que se hacen estos reconocimientos en vida para ir atesorándolos con los recuerdos de cuando uno jugó”.

En la actualidad, pese a las secuelas dejadas en su rodilla, el “Shaggy”, por cumplir 40 años en diciembre, sigue activo prolongando una trayectoria que empezó en la niñez con los Leones de El Sauzal y un campeonato nacional como seleccionado de Baja California en La Paz, antes de pasar al profesionalismo.

“Entrenando a los niños en la Academia de Tigres me siento parte del futbol y sigo jugando en veteranos Ensenada y en las canchas de fut 7 de Ensenada, también voy a jugar Tijuana. No podría dejar el futbol. Es mi vida”.







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