Stephanie Rodríguez, la tijuanense que construyó su medalla olímpica en Ensenada


Ensenada, Baja California.- Stephanie Rodríguez vive en el Centro de Alto Rendimiento de Ensenada, pero poco tiempo está ahí.
La mayor parte de sus días transcurren en la Presa Emilio López Zamora de Ensenada.
Desde ahí forjó el bronce que pudo ser oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires 2018, bajo la dirección del entrenador responsable del Instituto del Deporte de Baja California (INDE), Héctor Depestre.
“No es tanta vida, me la paso remando, pero está bien…”, dijo la seleccionada nacional de canotaje cuya residencia se encuentra en Tijuana, ciudad donde nació hace 16 años.
A Ensenada llegó junto a una decena de compañeros suyos “para estar concentrados” y “mejorar el nivel”.
“Nos vamos los sábados como a la una de la tarde y regresamos el domingo a las cinco. Muchas veces no estamos en Tijuana ni 24 horas”, refirió sobre su día a día en el deporte al que llegó luego de buscar el atletismo como primera opción en el Centro de Alto Rendimiento de Otay.
Pero los logros la han convencido de continuar con el esfuerzo, un desafío que “está bien pesado”, pero que pretende seguir persiguiendo en base a las virtudes que la han hecho destacar: “Mucha valentía y no rendirse porque es un deporte de resistencia y carácter”.
Su ascenso en el canotaje fue más acelerado que el del promedio, sin necesidad de realizar el trayecto de dos años, sino en apenas cinco meses de desarrollo sobre la Presa El Carrizo, en Tijuana.
Así se registraron sus primeras medallas, en parte con el apoyo de compañeras como Vanessa Castillo, con quien “hubo un crecimiento” en su nivel. “En Nuevo León fui a una regata en la que gané un oro y una plata en 2015. Y en la Olimpiada Nacional de 2017 ya gané tres oros”.
Esos resultados tuvieron uno de sus puntos más altos al colocarse como la primera representante del continente americano dentro del mundial de España clasificatorio a los Juegos Olímpicos de la Juventud, además de sobresalir en “las tomas” eliminatorias de eventos internacionales en Colombia y Canadá.
Bronce por oro en Argentina
La canoísta nacida el 1 de mayo de 2002 vivió un capítulo polémico en los Juegos Olímpicos de la Juventud, pues hubo de participar en seis pruebas, una más de las contempladas en origen.
“Una competidora de los Estados Unidos pidió volver a realizar una carrera porque se le cruzaron, pero yo no tenía nada que ver. Así que tuve que repetir esa quinta carrera. Hasta el momento yo era la segunda mejor y creo que querían que me cansara”, relató.
El hecho en algún momento sí le “causó tristeza” y le “afectó”, sobre todo cuando la representante de Hungría (Laura Gonczol) la rebasó en la recta final durante la semifinal de canoa de velocidad. Pero al final valoró la medalla, “muy importante por ser olímpica” tras imponerse a la kazaja Elnura Nurlanova por el tercer puesto.
“Estaba difícil (la competencia por el oro), pero creo que sí lo hubiera peleado”, consideró.
Futuro inmediato
Rumbo a 2019, la principal meta son los Juegos Panamericanos de Lima Perú, evento al que espera calificar de acuerdo a los parámetros nacionales.
Sin embargo, se dijo consciente de la evolución que necesita experimentar para lograr estar “entre las mejores”.
“Es mucho el nivel de diferencia de los Olímpicos de la Juventud a Juegos Panamericanos, donde te enfrentas con rivales con el doble de mi edad, con una calidad muy buena. Las vi y reman súper fuerte, rápido”, advirtió.
También tiene una cita mundialista, otra más. “Voy a Bulgaria con Ada González de Nuevo León y creo que podemos meternos entre las tres primeras”.




