La ex colaboradora de García Rojas, dueño del Atlético Ensenada, y su intento por rescatar la franquicia de la LBM

Ensenada, Baja California.- Fue la mano derecha de Antonio García de julio a los últimos días de septiembre. Pero hubieron de pasar tres meses para que detectara que la cosa iba mal. «A lo mejor soy muy ingenua».
Así que cuando el barco del Atlético Ensenada naufragó por las irregularidades de su presidente, Norma Álvarez optó por apoyar a las víctimas del desastre. Al final, deudas por todos lados: hotel, pruebas COVID-19, pasajes de avión.
Sin pago durante casi dos meses de entrenamientos, los sobrevivientes del proyecto que formaría parte del nuevo proyecto Liga de Balompié Mexicano acudieron a quien les daba la cara para justificar la falta de pago, las promesas incumplidas.
Y entonces, nació la iniciativa llamada Club Deportivo Ensenada. «(Los jugadores) se dieron cuenta de mi comportamiento e inicié este proyecto porque ellos me lo pidieron».
Los damnificados del Atlético Ensenada se unieron a quien hasta días antes fue gerente comercial, para buscar apoyos, patrocinadores; trataban de llegar a las autoridades de la LBM con una propuesta lo suficientemente sólida para ocupar la plaza de la franquicia fallida.
Por lo pronto, en tanto la pandemia cediera, el estadio de la Ciudad Deportiva sería sustituido, de manera momentánea y hasta regularizar la posesión -lo que nunca consiguió García Rojas- por el campo Nueva Ensenada.
Sin embargo, la presentación del proyecto ante Vìctor Montiel y Rafael Fonseca, autoridades del circuito, fue rechazada durante la visita hecha a Guadalajara tanto por ella como por el futbolista Raúl Estrada.
El argumento: «poco tiempo (para la temporada que inicia el viernes) y que no consideraban justo el ingreso de una nueva franquicia para las que tenían meses trabajando».
En ese sentido, la promotora de la idea, en entrevista con AGP Deportes, admite que la imagen dejada por García Rojas tuvo secuelas, tantas que el orden del proyecto ofrecido no alcanzó.
«Sentí que fuimos castigados por algo que no hicimos», analiza en torno a la franquicia apoyada por empresarios ensenadenses como Marco Antonio Estudillo y otros sumados desde lugares como Las Vegas, quienes, en su opinión, daban viabilidad al nuevo club.
La ex colaboradora del Atlético Ensenada admite que el daño hecho por la improvisación del propietario que trajo consigo un desprestigio que llevará tiempo, sobre todo para dar certidumbre a los posibles inversionistas.
El hecho de involucrarse se dio en base a «la unión existente en el grupo» después de que elementos foráneos como el uruguayo Michel Sosa y el argentino Diego Zumbo, además de nacionales como Luis Nieves, se hallaron desamparados, sin hotel ni modo de volver a sus lugares de origen hasta hoy.
Jugadores ensenadenses, como Jonathan Martínez, Juan José García Campoy, Raúl Estrada, Carlos Castro, entre otros, han dado posada y apoyo a la gente de fuera, todos en su momento gestores del rescate de la franquicia.
En el futuro, con ese grupo, Norma Álvarez pretende continuar con el plan de aterrizar una franquicia profesional en Ensenada y no se casa con liga alguna, puede ser la LBM o alguna afiliada a la Federación Mexicana de Futbol.
Y ha decidido bloquear de sus contactos telefónico y de redes sociales a Antonio García Rojas, que la acusa de «robar el proyecto, sacando ventaja de información confidencial».
«Ensenada merece un proyecto real, pero que caiga en las manos correctas». No como el malogrado Atlético Ensenada.



